Los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han confirmado que no buscarán asilo en el extranjero, según el pastor Alape, un ex miembro de la antigua dirección de las FARC que ahora se sienta en el partido político Comunes. Esta declaración se produce en medio de la incertidumbre sobre el futuro del acuerdo de paz firmado con el gobierno en La Habana hace diez años y las instituciones creadas bajo sus términos. Con el próximo presidente, Abelardo De La Espriella, a punto de asumir el cargo, han surgido preguntas sobre el destino de los firmantes de las FARC y los mecanismos establecidos a través del acuerdo de paz.
Alape enfatizó que los miembros de las FARC permanecerían en Colombia para apoyar la implementación del acuerdo de paz. Afirmó que el acuerdo estaba destinado al propio país, con el objetivo de construir una nación diferente donde existen diferencias pero el diálogo puede continuar. "Estaremos aquí hasta nuestro último aliento, apoyando a las comunidades, las víctimas y este país que todavía sueña con la paz", dijo. Sus comentarios fueron repetidos por Rodrigo Granda, otro ex líder de las FARC, quien expresó su preocupación por las declaraciones hechas por funcionarios del gobierno de De La Espriella, pero enfatizó la necesidad de mantener el diálogo para garantizar que el proceso de paz avance.
El acuerdo de paz incluyó la creación de distritos legislativos especiales conocidos como Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep), diseñados para dar voz a las víctimas del conflicto armado.
Algunos de estos distritos se encuentran en regiones previamente controladas por fuerzas paramilitares y actualmente bajo la influencia del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn). El Citrep 3 corresponde a áreas influenciadas por el Bloque Central Bolívar, mientras que el Citrep 4 se alinea con el Bloque Catatumbo, y otros siguen patrones similares en varias regiones.
Los críticos argumentan que el propósito de estos asientos, creados bajo el acuerdo de paz, es facilitar soluciones negociadas a los conflictos en lugar de convertirse en plataformas para obtener ventajas políticas. En varias regiones caribeñas de Colombia, organizaciones sociales e individuos han pedido esfuerzos continuos hacia la paz, reconociendo que si bien el proceso ha tenido fallas, ha traído un alivio tangible a ciertas comunidades. En la región de Sierra Nevada, incluidas partes de los departamentos de Magdalena y La Guajira, hay poca evidencia de compromiso sostenido por parte del representante actual en actividades relacionadas con la consolidación de la paz.
La organización que respalda su candidatura, conocida como Pa Vida, también ha permanecido en gran medida ausente de la vista pública en estos territorios. Si bien es posible que se hayan llevado a cabo acciones en otras regiones como el departamento de César, esto no aborda completamente las preocupaciones planteadas por algunas de sus declaraciones públicas, que ocasionalmente se han percibido como despectivas o irónicas con respecto a los esfuerzos para reducir la violencia.
Su mensaje es claro: el proceso de paz debe continuar, aunque requiera ajustes y mejoras en el camino.El desafío radica en garantizar que los mecanismos establecidos en el acuerdo, como los asientos de Citrep, se utilicen para promover la paz en lugar de servir a intereses políticos.
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