Después de 11 años de ausencia, el primer puesto de "urtisti" ha regresado cerca del Coliseo de Roma, gracias a un fallo del Consejo de Estado. A partir del 3 de agosto, el puesto de venta de recuerdos ha sido reinstalado cerca del Arco de Constantino. El regreso de este puesto marca el comienzo de un proceso más amplio, con hasta 58 otros puestos que se espera que sigan en los próximos días. Sin embargo, el tema de la aprobación de la Superintendencia sigue sin resolverse. La decisión se tomó después de una larga batalla legal, que culminó en un fallo emitido el 28 de julio por el Consejo de Estado. Este tribunal, que sirve como el máximo tribunal administrativo en Italia, anuló decisiones anteriores tomadas por tribunales inferiores.
Según el fallo, la ciudad de Roma no se involucró en un procedimiento participativo con los operadores afectados. Como resultado, la ciudad está obligada a permitir que estos vendedores se restablezcan temporalmente en sus ubicaciones originales, a menos que se llegue a un acuerdo entre las partes. Giacomo y Angelo Sonnino, primos que han operado el puesto durante casi cuatro décadas, estaban entre los afectados por la prohibición impuesta en noviembre de 2014.
La atención se centró en la presencia de vendedores ambulantes, conocidos como "urtisti", cerca de los principales lugares de interés como el Coliseo, la Plaza de España, la Piazza Navona y otros. Se plantearon preocupaciones sobre la compatibilidad de estas actividades con los sitios históricos que rodeaban. En consecuencia, se ordenó una reubicación temporal, que efectivamente duró más de una década.
Su hijo, David, ahora de 30 años, continúa monitoreando el puesto, mientras que el propio Giacomo admite tener problemas para dormir debido a la importancia del momento. A pesar del peso emocional, la familia ha tomado medidas para cumplir con las regulaciones locales, incluyendo la inversión de 1.000 euros para cumplir con los requisitos establecidos por el municipio.
La incertidumbre se deriva de la falta de consenso entre la Superintendencia y la administración de la ciudad. Si bien la decisión del Consejo de Estado proporciona una base legal para el retorno de los puestos, la resolución final depende de un acuerdo mutuo entre las dos entidades. La decisión del ex alcalde Marino en 2014 tuvo consecuencias de largo alcance para muchas pequeñas empresas. La orden de reubicación temporal, inicialmente destinada a durar unos meses, se convirtió en una restricción permanente para muchos vendedores. Con el tiempo, algunos lograron reubicarse con éxito, mientras que otros lucharon por encontrar espacios alternativos que coincidieran con la demanda y la visibilidad de sus ubicaciones originales.
A medida que la ciudad se prepara para reintroducir estos puestos, el desafío radica en equilibrar los intereses de los empresarios locales con la preservación del patrimonio histórico y cultural. Las próximas discusiones entre la Superintendencia y la ciudad determinarán si este proceso puede proceder sin problemas, asegurando que tanto la actividad económica como la estética urbana permanezcan intactas. Por ahora, el regreso del puesto de Sonnino se erige como un símbolo de resistencia y esperanza para aquellos que han luchado para recuperar su lugar en el corazón de Roma.
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