La NASA anunció oficialmente el plan para retirar la Estación Espacial Internacional (ISS) de órbita entre finales de 2030 y principios de 2031, mediante una maniobra conocida como "desorbitación". Esta acción implicaría que la estructura, cuya extensión equivale aproximadamente a la de un campo de fútbol, se hunda en el Pacífico, específicamente en el Punto Nemo, una zona considerada una de las más remotas y menos exploradas del océano. La decisión fue tomada tras un acuerdo entre la NASA y sus socios internacionales, incluyendo Rusia, Europa y Japón, con el objetivo de garantizar un reingreso controlado y minimizar riesgos para la población terrestre.
El proceso de desorbitación se dividirá en varias etapas, comenzando a partir de 2028. Durante este período, la ISS comenzará a perder altitud gradualmente debido a la fricción atmosférica, un fenómeno natural que reduce la energía orbital de los objetos en órbita baja. Para facilitar este proceso, se utilizarán maniobras dirigidas por el módulo ruso de la estación, junto con la participación de un vehículo de desorbitación estadounidense (USDV) desarrollado por SpaceX. Este vehículo, equipado con 46 propulsores Draco, será responsable de guiar la estructura hacia el punto designado en el océano Pacífico.
Sin embargo, el plan ha generado fuertes críticas tanto desde el ámbito ambiental como desde el legal. Organizaciones como la Ocean Foundation han expresado preocupación por la falta de antecedentes sobre cómo se comportarían los materiales de la ISS durante el reingreso atmosférico. Se teme que algunos componentes, especialmente los más resistentes al calor, puedan sobrevivir y depositarse en el fondo marino, alterando el ecosistema local. Además, se ha señalado que la ausencia de estudios detallados sobre los efectos ambientales podría representar un riesgo significativo para la biodiversidad marina en alta mar.
Desde el punto de vista legal, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de los Estados Unidos (GAO) ha destacado la insuficiencia de la legislación internacional vigente para regular la caída de residuos tecnológicos en aguas internacionales. El Convenio sobre Responsabilidad Espacial de 1972 establece compensaciones económicas por daños materiales dentro de los territorios soberanos, pero carece de mecanismos claros para casos donde los impactos ocurren en zonas de alta mar, fuera de jurisdicciones nacionales. Esto deja en manos de las agencias gubernamentales la responsabilidad de dirigir los residuos espaciales hacia áreas deshabitadas sin obligaciones de limpieza o restauración ambiental.
En respuesta a estas preocupaciones, varias organizaciones internacionales han solicitado evaluar la operación de la NASA bajo las directrices de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el Protocolo de Londres de 1996. También han exigido la aplicación del Acuerdo BBNJ, que requiere estudios ambientales específicos en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales. Estas acciones reflejan una creciente demanda por parte de la comunidad científica y ambientalista de que se adopten medidas más rigurosas para garantizar la seguridad y la sostenibilidad del uso del espacio exterior.
Mientras tanto, la NASA continúa con sus actividades científicas en la ISS, incluso mientras se prepara para su retiro. Recientemente, logró optimizar el Cold Atom Lab, un laboratorio dedicado al estudio de átomos extremadamente fríos, lo que ha abierto nuevas posibilidades en la investigación de materiales exóticos y tecnologías avanzadas. Este tipo de avances científicos subraya la importancia de la ISS no solo como una base de trabajo, sino también como un centro de innovación crucial para el futuro de la tecnología y la ciencia.
3 informaciones
PerfilIndependienteIzquierdahace 5 d La NASA proyecta hundir la Estación Espacial Internacional en el Pacífico y genera fuertes críticas ambientalesEl artículo analiza el plan de la NASA para desorbitar la Estación Espacial Internacional (ISS) en el Océano Pacífico a finales de 2030 o principios de 2031, apuntando a la remota área de Point Nemo. El proceso implica múltiples etapas a partir de 2028, incluidas maniobras controladas por segmentos rusos y el despliegue de un Vehículo Deorbit (USDV) desarrollado en los Estados Unidos por SpaceX. Los grupos ambientalistas y los científicos expresan su preocupación por los posibles impactos ecológicos, citando incógnitas sobre la supervivencia del material durante la reentrada atmosférica y los riesgos para la biodiversidad marina. Los expertos legales destacan las brechas en las regulaciones internacionales que rigen los desechos espaciales que caen en aguas internacionales. El artículo incluye una imagen nocturna de Buenos Aires tomada de la ISS y menciona críticas al autoritarismo.
Lectura del sesgo (Izquierda): El artículo hace hincapié en las preocupaciones ambientales y las deficiencias legales, que se alinean con los valores progresistas. Destaca las críticas al proceso planeado de desorbitar, centrándose en los riesgos ecológicos y pide una investigación y una regulación más transparentes.
InfobaeIndependienteIzquierdahace 6 d Crecen las críticas al plan de la NASA de estrellar la Estación Espacial Internacional en el océano PacíficoEl artículo informa de críticas crecientes contra el plan de la NASA para desorbitar la Estación Espacial Internacional (ISS) en el Océano Pacífico. Los críticos argumentan que este método podría plantear riesgos ambientales y plantear preocupaciones éticas sobre los desechos espaciales. La propuesta ha provocado un debate entre científicos, legisladores y grupos ambientales sobre la forma más segura y responsable de deshacerse de la ISS. Si bien la NASA sostiene que el plan es necesario debido a la edad de la estación y la necesidad de una reentrada controlada, los opositores sugieren métodos alternativos como aterrizar en áreas remotas o reutilizar partes de la estación. La discusión destaca desafíos más amplios en el manejo de naves espaciales al final de su vida y equilibrar el progreso tecnológico con la responsabilidad ecológica.
Lectura del sesgo (Izquierda): El artículo enmarca la crítica del plan de la NASA como una preocupación legítima, haciendo hincapié en las implicaciones ambientales y éticas, que se alinea con los valores progresistas.
PerfilIndependienteCentrohace 10 d La NASA logró recrear la materia más extraña del universo en la Estación Espacial InternacionalLa Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) mejoró con éxito su Laboratorio de Átomos Fríos a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Este avance tecnológico permitió a un equipo científico internacional enfriar átomos a temperaturas extremadamente cercanas al cero absoluto. El experimento, realizado por investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), hizo que estas partículas atómicas se comportaran como ondas físicas en lugar de materia sólida, lo que permitió interacciones sin precedentes. La ventaja crítica de este logro radica en las condiciones de microgravedad de la ISS, que eliminan la interferencia de la gravedad de la Tierra que normalmente interrumpe los experimentos cuánticos en la superficie. Este entorno permite que las burbujas de gas ultrafrías permanezcan estables a lo largo del tiempo, posicionando al laboratorio espacial como un centro global para la investigación cuántica y el desarrollo de tecnologías de próxima generación.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo discute un avance científico que involucra la investigación de la NASA sobre átomos fríos en microgravedad. Se centra en los logros técnicos y sus aplicaciones potenciales en tecnología y exploración espacial.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 5 €/mes.
Hazte suscriptor