El 7 de julio de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que clasifica 21 enfermedades tropicales desatendidas (ENT) como violaciones de los derechos humanos, marcando un cambio significativo en su reconocimiento. Estas enfermedades, incluidas Chagas, leishmaniasis y filariasis linfática, afectan desproporcionadamente a las poblaciones marginadas, especialmente a las mujeres y los niños, y se ven exacerbadas por la pobreza, la migración y el cambio climático. La resolución fue liderada por naciones africanas, especialmente Malawi, y apoyada por numerosas organizaciones. Esta medida enmarca legalmente el tratamiento inadecuado de las ENT como una violación de los derechos humanos en virtud del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo que podría fortalecer los esfuerzos de defensa de los grupos afectados. Sin embargo, el artículo cuestiona si los gobiernos están respondiendo genuinamente a este nuevo marco legal.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo hace hincapié en el imperativo moral y legal de reconocer las enfermedades neurodegenerativas como cuestiones de derechos humanos, alineándose con la promoción internacional progresista.




