Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió la organización de la Copa Mundial 2026 celebrada en Canadá, Estados Unidos y México, respondiendo a las críticas planteadas después del torneo. Enfatizó la exitosa ejecución del evento, destacando la ausencia de violencia, los altos niveles de seguridad y la experiencia positiva general. Infantino abordó las preocupaciones sobre las restricciones de visado de los Estados Unidos que afectaron a fanáticos, jugadores, árbitros y personal técnico de varios países. También mencionó la participación del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en influir en la decisión de la FIFA de suspender una sanción contra el jugador estadounidense Folarin Balogun. Además, Infantino señaló la participación de naciones que enfrentan tensiones políticas, crisis internas o desafíos de salud, como Irán, Haití y la República Democrática del Congo. A pesar de algunos problemas, incluida la deportación de un árbitro somalí debido a complicaciones con la visa, Infantino argumentó que el fútbol transciende y sirve como una plataforma para la paz.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra en el evento deportivo -la Copa del Mundo de 2026- y discute aspectos logísticos y organizativos en lugar de controversia política o enmarcamiento ideológico. El contenido presenta declaraciones de Gianni Infantino sin un lenguaje abiertamente sesgado o un énfasis selectivo en un tema político particular.



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