El autor argumenta que la nueva ofensiva encubierta de la CIA contra Cuba bajo la administración Trump, supervisada por Marco Rubio, repite los patrones históricos de las operaciones clandestinas estadounidenses contra la isla desde 1959, incluida la invasión de la Bahía de Cochinos y la Operación AMTRUNK. El artículo afirma que la CIA ha expandido sus operaciones al aumentar los agentes e informantes dentro de Cuba, desplegando satélites para la recopilación de inteligencia e incorporando especialistas en guerra cibernética para implementar la 'Doctrina Monroe' en el Caribe. Según los informes, se está creando un grupo de trabajo secreto para sembrar la división y desestabilizar el gobierno cubano, con el objetivo de crear condiciones para un golpe interno. Según los informes, la CIA planea colocar a líderes proestadounidenses en posiciones de poder, para llevar a un 'cambio de régimen en lugar de un cambio de gobierno'.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones estadounidenses como imperialistas y enfatiza los patrones históricos de la interferencia estadounidense en Cuba, utilizando términos como "lección imperialista", "trucos sucios" y "campaña de máxima presión".






