La guerra en Ucrania La nueva arma de Rusia contra los drones Starlink
En el conflicto en curso en Ucrania, las fuerzas rusas están tratando de contrarrestar la ventaja proporcionada por los aviones no tripulados ucranianos conectados a Starlink, un servicio de internet por satélite. Estos aviones no tripulados permiten a los pilotos ucranianos apuntar a las líneas logísticas rusas hasta 200 kilómetros detrás de la línea del frente. Para interrumpir esta capacidad, Rusia ha desplegado un sistema llamado 'Wolna Kupol Garant', que emite fuertes señales de interferencia dirigidas a la banda de frecuencias utilizada por los terminales de Starlink. Según el experto ucraniano Serhij Beskrestnow, conocido como 'Flash', el sistema utiliza múltiples antenas parabólicas montadas en remolques para crear una interrupción de señal localizada. Si bien la efectividad del sistema sigue sin estar clara debido a la falta de verificación independiente, los informes sugieren que ha tenido algún impacto, con las fuerzas ucranianas afirmando haber destruido dos de esos sistemas. Sin embargo, el alcance del sistema parece limitado, solo cubre un área pequeña, y el impacto estratégico general depende de su despliegía generalizada.
Las fuerzas rusas han desplegado un nuevo sistema diseñado para interrumpir las comunicaciones entre los drones ucranianos y los satélites Starlink, según informes de funcionarios y analistas ucranianos. El sistema, conocido como Wolna Kupol Garant, consiste en múltiples antenas parabólicas móviles montadas en remolques, capaces de emitir señales de interferencia dentro de bandas de frecuencia específicas utilizadas por los terminales de Starlink.
El ejército ucraniano ha confirmado que las unidades rusas han comenzado a usar estos sistemas para crear zonas localizadas de interrupción electromagnética, limitando la efectividad de los drones habilitados para Starlink en ciertas áreas. 5 gigahertz, frecuencias críticas para la transmisión de datos entre terminales y satélites de Starlink. Estos sistemas se utilizan para proteger las líneas de suministro y los centros logísticos detrás de las líneas rusas, reduciendo el impacto de los ataques de drones en la infraestructura. El principio detrás del sistema es sencillo: al superponer las señales de comunicación entre la terminal y el satélite, la interferencia impide que las transmisiones regulares se reciban de manera confiable.
Si bien esto no daña o desactiva los satélites en sí, crea confusión y retrasos, lo que podría interrumpir las operaciones críticas de la misión. Sin embargo, las capacidades exactas y la confiabilidad de Wolna Kupol Garant siguen siendo inciertas. Ni SpaceX ni el Ministerio de Defensa ruso han comentado públicamente sobre el rendimiento del sistema, dejando su efectividad abierta a la interpretación. Los informes ucranianos sugieren que el sistema está teniendo algún efecto.
El 422o Regimiento de Sistemas No Tripulados ha informado de la destrucción de dos de estas instalaciones, aunque el alcance de su impacto en las operaciones generales de drones sigue siendo incierto. En un caso, un comandante dijo a Reuters que después de un ataque a una unidad de Wolna Kupol Garant, los drones equipados con Starlink reanudaron la operación normal, lo que indica que la interrupción fue temporal en lugar de permanente. A pesar de su potencial, el sistema tiene limitaciones. Su rango es relativamente pequeño y su efectividad depende en gran medida del número de unidades desplegadas. El analista militar Rob Lee señaló que el despliegue generalizado podría obstaculizar significativamente los ataques de drones ucranianos en áreas de alcance medio.
Sin embargo, la dependencia del sistema en poderosas emisiones electromagnéticas lo hace vulnerable a la detección. Las grandes antenas y generadores requeridos para el funcionamiento también los convierten en objetivos visibles, lo que genera preocupaciones sobre su supervivencia en condiciones de combate. El costo es otro factor. 5 millones. Si esta inversión se traduce en ventajas significativas en el campo de batalla dependerá de cuán efectivamente Rusia pueda producir, desplegar y asegurar estos sistemas en masa. Por ahora, parecen ser una herramienta disruptiva pero limitada, capaz de crear obstáculos temporales en lugar de alterar fundamentalmente el equilibrio de poder en el conflicto.
A medida que evolucione la situación, es probable que otros acontecimientos determinen el futuro de la guerra con aviones no tripulados en Europa oriental.
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