La duración promedio de las vacaciones por enfermedad en Austria ha continuado su tendencia a la baja, alcanzando un mínimo histórico según los datos publicados hoy por Statistik Austria para el año 2025. 4 días en 2023. 6 días, más del doble del nivel actual. Esto representa una disminución constante desde los primeros datos registrados. La tendencia se vuelve menos clara cuando se examina el número promedio de días por enfermedad por persona empleada. 1 día en 2024. 1 días. Los datos del informe Wifo Fehlzeiten publicado a principios de este año indicaron que estas cifras siguen siendo más altas que antes de la pandemia.
Según la investigadora Christine Mayrhuber, las enfermedades respiratorias han aumentado significativamente desde la pandemia y no muestran signos de disminuir. Julia Stroj, responsable de asuntos de salud dentro de la Federación de Sindicatos de Austria (ÖGB), describió los desarrollos como positivos, pero enfatizó que aún no hay motivo de alarma.
Ines Stilling, directora de asuntos sociales de la AK, señaló que los enfermos deben tener la oportunidad de recuperarse sin presión ni culpa. Aunque reconoció que cada día de enfermedad evitado es un resultado positivo, Stilling destacó la importancia de no pasar por alto las causas de la enfermedad. Señaló que el estrés relacionado con el trabajo, la escasez de personal y el aumento de las cargas psicológicas siguen siendo experiencias comunes para muchos empleados. Por lo tanto, abogó por crear condiciones que eviten que las personas se enfermen en primer lugar. En contraste, la Cámara Económica Austriaca (WKO) enfatizó la necesidad de medidas contra el abuso de la licencia por enfermedad.
Según Rolf Gleißner, jefe del departamento de política social de la WKO, la mayoría de los empleados se comportan correctamente, pero no todos. Explicó que cada día de trabajo perdido por enfermedad cuesta a las empresas al menos 300 euros. Desde 1965, la duración promedio de la licencia por enfermedad ha disminuido continuamente. 9 días. 3 días en 2021), los valores han seguido disminuyendo. A pesar de esta reducción general, el número de días de enfermedad por empleado se ha mantenido relativamente estable, lo que sugiere que, si bien los episodios individuales pueden ser más cortos, el número total de días de enfermedad no ha disminuido necesariamente significativamente. La situación con respecto a las enfermedades respiratorias ha sido particularmente notable.
Desde el inicio de la pandemia, estos tipos de enfermedades han aumentado, y su prevalencia no muestra signos de disminuir. Esto sugiere que, si bien la duración de las licencias por enfermedad se ha reducido, la frecuencia y el impacto de ciertas enfermedades podrían estar contribuyendo a niveles sostenidos de absentismo. La respuesta de diferentes organizaciones refleja diversas perspectivas sobre las implicaciones de estas estadísticas. Mientras que algunos las ven como indicativas de mejores resultados de salud y posiblemente mejores prácticas en el lugar de trabajo, otros advierten contra la complacencia, enfatizando los desafíos en curso relacionados con los entornos de trabajo y las condiciones de salud.
La discusión pone de relieve la complejidad de la interpretación de estos datos y subraya la necesidad de enfoques integrales que aborden tanto los factores individuales como los sistémicos que influyen en las tendencias de las licencias por enfermedad.
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