Las promesas de la AfD en el este de Alemania han sido objeto de escrutinio por ser inasequibles e irrealistas, según informes de los medios de comunicación locales. Los principales candidatos del partido esperan evitar asumir la responsabilidad del gobierno, temiendo que si ganan el poder en Sajonia-Anhalt o Mecklemburgo-Pomerania Occidental, los votantes pronto se darán cuenta de sus promesas electorales, como la reducción de los costos de la energía a través de las importaciones de petróleo y gas rusos y la construcción de nuevas plantas nucleares, que no son financieramente viables ni prácticamente alcanzables.
Estas medidas no ayudan a las pequeñas empresas ni a los trabajadores del transporte, al tiempo que dificultan que los servicios de atención y los comerciantes encuentren mano de obra extranjera. La AfD planea aumentar las barreras para los inmigrantes y empujar a las personas a la jubilación anticipada, culpando al gobierno federal por el inevitable fracaso de sus políticas. La situación se ha intensificado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde los Verdes están tratando de cruzar el umbral del cinco por ciento en las próximas elecciones estatales.
En tres semanas, se recaudaron casi 230.000 euros, con Froh contribuyendo personalmente con 50.000 euros y otro partidario, Martin Bauer, un comerciante de carne biológica de Swabian Hall, añadiendo 25.000 euros. Los fondos se asignan directamente a la sucursal regional de los Verdes, y la campaña se ha vuelto autosuficiente.
Los recursos financieros de los Verdes siguen siendo limitados en comparación con los partidos más grandes. Con solo alrededor de 1.700 miembros en la región, el partido lucha por financiar su campaña de manera efectiva. En contraste, el SPD y la CDU tenían más de tres veces más dinero, mientras que la AfD y el Partido de Izquierda tenían aproximadamente el doble. A pesar de estos desafíos, los Verdes han logrado obtener fondos adicionales a través de apoyo nacional y contribuciones privadas. El presupuesto de la campaña ahora es de 800.000 euros, en parte debido al aumento del apoyo federal y el éxito de la campaña de recaudación de fondos.
Mientras tanto, la AfD continúa confiando fuertemente en su base tradicional, aunque sus promesas se han visto cada vez más como poco prácticas. En Sajonia-Anhalt, los líderes del partido esperan evitar la gobernanza directa, creyendo que la realidad económica de sus propuestas obligará a los votantes a reconsiderar su postura. Sin embargo, la falta de alternativas realistas y la creciente conciencia pública de la presión financiera sobre los presupuestos locales pueden desafiar esta estrategia. Los Verdes, por otro lado, están aprovechando el apoyo interno y externo para fortalecer su posición, con el objetivo de demostrar que existe una alternativa sostenible.
A medida que se acerca la fecha de las elecciones, el panorama político en el este de Alemania sigue siendo volátil. Los esfuerzos de los Verdes por ganar terreno destacan el potencial de cambio, mientras que la AfD se enfrenta a una creciente presión para justificar sus promesas. El resultado de estas elecciones podría influir significativamente en la dirección de la política regional y el discurso político más amplio en Alemania. Por ahora, la atención se centra en las últimas semanas antes de la votación, con ambos partidos preparándose para el futuro incierto.
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