Los turistas se quedaron sin agua potable durante su visita a las islas de Brioni en medio de la temporada turística, según informes de los medios locales. El jueves 12 de agosto de 2026, los visitantes se vieron incapaces de acceder a agua limpia después de que el suministro se interrumpiera temporalmente debido a trabajos de mantenimiento en el sistema de tuberías de agua. La interrupción ocurrió sin previo aviso, dejando a los huéspedes desprevenidos y frustrados. Según el portal croata Index, los turistas llegaron a las islas esperando un servicio normal, pero se encontraron con una inesperada escasez de agua. Algunos expresaron decepción, mientras que otros describieron la situación como inconveniente y mal administrada.
La interrupción afectó a varios hoteles y casas de huéspedes en las islas, lo que llevó a quejas de visitantes que exigieron explicaciones. Los miembros del personal del Parque Nacional Brioni fueron sorprendidos, ya que no habían recibido aviso previo del mantenimiento programado. La administración del parque declaró que el trabajo de construcción fue realizado por un contratista externo, y el parque en sí no actúa como inversor o gerente de la red de agua. A pesar de esto, los miembros del personal informaron más tarde a los huéspedes del problema una vez que se hizo evidente, y el suministro de agua se restauró en unas pocas horas.
Sin embargo, muchos visitantes sintieron que la falta de comunicación era inaceptable, especialmente dado el alto costo del alojamiento en la isla. Hubo declaraciones contradictorias de los funcionarios con respecto a la causa y la responsabilidad de la interrupción. Mladen Ćoza, el director interino del Parque Nacional Brioni, afirmó que había solicitado el aplazamiento de las obras de construcción hasta después de la temporada alta turística. Su solicitud fue rechazada, ya que los contratos con los contratistas ya se habían finalizado.
Enfatizaron que la suspensión temporal del flujo de agua era necesaria para garantizar un suministro estable y la seguridad contra incendios en la isla, como parte de la nueva infraestructura que se integraba en el sistema. Algunos visitantes tomaron el asunto en sus propias manos, recurriendo a la recolección de agua de mar para rellenar sus botellas. Un visitante de larga data señaló que ni el personal ni la administración brindaron ninguna asistencia o soluciones alternativas. Dado que no hay tiendas regulares en las islas, los turistas no tuvieron más remedio que confiar en la limitada disponibilidad de agua embotellada. Otros describieron la experiencia como angustiosa, especialmente dado el alto precio de los alojamientos, alrededor de 400 € por noche para dos personas.
Muchos expresaron su frustración de que habrían cambiado sus planes de viaje si hubieran sabido de la interrupción de antemano. Algunos incluso solicitaron reembolsos o compensación por las molestias, aunque estas solicitudes fueron denegadas en última instancia. En respuesta, las autoridades del parque ofrecieron un descuento del 10% en futuras reservas como un gesto de buena voluntad. Mientras que algunos visitantes aceptaron esta oferta, otros se mantuvieron insatisfechos, sintiendo que la situación podría haber sido manejada de manera más transparente. El incidente ha provocado discusiones tanto entre los lugareños como entre los turistas sobre la necesidad de una mejor comunicación y planificación de contingencia en destinos tan remotos.
A medida que continúa la temporada de verano, podrían surgir problemas similares, lo que provocaría un mayor escrutinio de la forma en que se gestionan los servicios públicos en las zonas turísticas populares.
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