Branko Cestnik, predsodek manj in znan pesnik, je v nedeljski oddaji *Spoznanje več* presentó su reflexión sobre la historia del estado de Eslovenia, en particular sobre la importancia de la autonomía en el desarrollo de la sociedad moderna. Su discurso, que está en el centro de la temática del día de la Estado, es muy interesante, ya que reúne reflexiones filosóficas sobre el Estado, la política y la identidad.
Cestnik expresó su preocupación por el estado actual del sistema político, donde la política en muchos casos representa, en lugar de servir al bien común. Su ejemplo es el Papa Pablo VI, quien dijo que la política es una de las formas más altas de amor al prójimo.
"Yo quiero ser obediente, mantener el honor a mi patria, negar el pogum, trabajar en la unidad y no permitir que los preparativos políticos se apaguen a la celebración de la Nación", dijo. "Yo no quiero el pogum", dijo, "yo no quiero el pogum, tengo que quedarme, tengo que volver a los demás kreposti. Luego, yo no quiero el pogum. Los eslovenos se sienten orgullosos de la moralidad, no deben ser juzgados, tienen que ver su trabajo y tienen que ser recompensados por su trabajo. Tienen que vivir en paz, felices, ser dignos de la Nación, ser orgullosos, ser felices".
En ese momento, Cestnik también recordó algunos otros temas, como la visita del Papa a España, el futuro de la Iglesia tras la tragedia de los espirituales eslovenos y la primacía mundial en el país, así como sus principales informes sobre el sentido del registro histórico en el discurso político.
Otra fuente, *Primorske novice*, presentó otra perspectiva. En el artículo se habla de la cuestión, que los actores políticos influyentes plantean: "¿Qué se sabe sobre el año 1991?" A pesar de esto, la cuestión parecía completamente irrelevante, ya que se había destacado como un síntoma de la política eslovena.
Članek opomina, que se ha convertido en uno de los mayores documentos históricos de Eslovenia, pero que en los últimos años se ha convertido en un fetiche político. Su crítica está dirigida contra las élites políticas, que han utilizado la historia como herramienta para orinar entre sí.
El artículo también subraya que la política ya no decide lo que realmente piensa la juventud. En un momento dado, cuando la juventud está en el mundo, en otro momento, cuando la juventud está en la clase media superior, la juventud ya no tiene idea, la juventud no está viviendo su propia vida. Esto es muy problemático, porque la generación joven ya no está involucrada en el proceso político, la política no le interesa.
También en el artículo se subraya que la pregunta "¿Quién fue asesinado en 1991?" no es un método de desacreditación utilizado por el sistema político para excluir a quienes no son políticamente activos.
Su crítica está dirigida contra las élites políticas, que han utilizado la historia como herramienta para orinar entre sí. A pesar de ello, su crítica es importante para el futuro de la nación, que en las últimas décadas se ha convertido en un instrumento político, que se utiliza para debatir sobre el verdadero lugar, la verdadera jerga en otras interpretaciones históricas.
En conclusión, se subraya que la pregunta "¿Quién fue asesinado en 1991?" no es un método de desacreditación utilizado por el sistema político para excluir a quienes no son políticamente activos.
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