El partido peronista ha comenzado a alinear su estrategia, centrándose en cuatro provincias, Chaco, San Juan, Santa Fe y Chubut, como campos de batalla potenciales donde la unidad podría ayudar a contrarrestar la influencia decreciente del gobierno del presidente Javier Milei. Según evaluaciones internas compartidas con líderes regionales, estas provincias ofrecen condiciones favorables para la oposición, particularmente a medida que la percepción pública de la administración nacional continúa erosionándose. En Chaco, el marco constitucional permite una clara separación entre los gobiernos provincial y nacional, que ya ha sido confirmada por el gobernador Leandro Zdero.
Sin embargo, el senador Jorge Capitanich ha señalado que no buscará otro mandato, aunque su candidatura permanece bajo consideración en Buenos Aires basado en los datos actuales de las encuestas. En San Juan, los peronistas tienen una base sólida, habiendo ganado la última elección por un estrecho margen. La carrera vio a Fabián Martín (Orreguismo) terminar segundo y La Libertad Avanza (LLA) tercero. El senador Sergio Uñac está trabajando para consolidar el liderazgo local, aunque las tensiones permanecen con el ex gobernador José Luis Gioja, quien apoyó la candidatura de Axel Kicillof.
A pesar de esto, hay optimismo de que un acuerdo podría surgir, impulsado por preocupaciones sobre la popularidad de Milei, el estancamiento económico y los temores de que alianzas más profundas con el LLA podrían arrastrar a la administración provincial. Mientras tanto, el LLA continúa construyendo su propia estructura bajo el liderazgo de José Peluc. Santa Fe presenta un desafío diferente. El LLA surgió fuertemente en la reciente elección, socavando el desempeño del gobernador Maximiliano Pullaro.
El cálculo entre los peronistas es que si LLA y Pullaro se presentan por separado, puede haber una oportunidad de capitalizar su apoyo dividido. Además, la entrada de Diego Santilli en el gobierno nacional ha introducido nuevas dinámicas, lo que potencialmente lleva a un acuerdo en el que LLA promete un candidato local menos perturbador. En Chubut, las primeras encuestas sugieren un posible empate de tres vías entre Ignacio Torres, César Treffinger y Juan Pablo Luque que representa a Unión por La Patria.
Con la provincia a menudo decidida por un solo voto, cualquier fragmentación entre Torres y el gobierno nacional podría abrir la puerta a una victoria peronista. También se está discutiendo la perspectiva de una posible alianza con LLA, con el objetivo de formar una coalición no agresiva que evite la confrontación directa. En las cuatro provincias, la estrategia peronista depende de aprovechar la debilitada imagen de Milei y la fatiga política más amplia entre los votantes. El enfoque es mantener la cohesión interna mientras se posiciona para beneficiarse del creciente descontento con la administración actual.
En el Chaco, el marco legal existente apoya la división entre la gobernanza provincial y nacional, lo que los peronistas creen que les da una ventaja. En San Juan, el énfasis está en resolver disputas internas para garantizar un frente unificado. En Santa Fe, el desafío radica en contrarrestar la fuerza de la LLA mientras se mantienen abiertas las opciones para futuras negociaciones. En Chubut, la clave es evitar una mayor fragmentación que podría debilitar la posición peronista. A medida que cambia el panorama político, el liderazgo peronista se prepara para las próximas elecciones, con el objetivo de capitalizar las oportunidades que presenta el clima actual.
El éxito de su estrategia dependerá de la eficacia con que puedan mantener la unidad y adaptarse a la situación cambiante en cada provincia.
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