Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, fue elegida como presidenta del Perú tras ganar las elecciones por un estrecho margen. En su discurso de investidura, anunció la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen organizado, destacando especialmente el combate contra la extorsión. La líder del partido Fuerza Popular reivindicó el legado de su padre, quien fue condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción. Fujimori presentó un severo diagnóstico de la situación nacional, describiendo al país como 'a la deriva' y 'marcado por el abandono', atribuyéndolo a la falta de una visión a largo plazo. Su gobierno busca 'construir el futuro que soñamos', aunque con una postura crítica hacia el estado actual del país.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo presenta a Keiko Fujimori como una figura de estabilidad económica y continuidad política, reivindicando el legado de su padre, quien está asociado con políticas conservadoras y controvertidas.





