El artículo analiza el concepto de la "larga marcha a través de las instituciones", una estrategia desarrollada por el marxista italiano Antonio Gramsci durante su encarcelamiento bajo Mussolini entre 1929 y 1935. En sus "cuadernos de la prisión", Gramsci analizó por qué las revoluciones socialistas habían fracasado en los países occidentales a pesar de las contradicciones del capitalismo, concluyendo que la clase dominante mantiene el poder no solo a través de mecanismos estatales formales, sino también a través de la hegemonía cultural, el control de las ideas, los valores y los marcos mentales. Argumentó que para que una revolución tenga éxito, primero debe haber una transformación cultural que dé forma a los pensamientos y valores de las generaciones futuras. Esto implica influir en las instituciones educativas, los medios de comunicación, la judicatura, los servicios públicos y los establecimientos culturales para cambiar gradualmente las normas sociales. El artículo destaca cómo esta estrategia se ha implementado en todo el oeste, con la generación que protestó en 1968 convirtiéndose en figuras influyentes en la prensa, el periodismo, el servicio público y la gobernanza.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta la "larga marcha a través de las instituciones" como una estrategia izquierdista documentada y ampliamente aceptada, haciendo hincapié en sus raíces históricas en el marxismo y su aplicación en las sociedades occidentales.




