El artículo discute la importancia de la hora de las comidas para la salud digestiva, centrándose en cómo los patrones de alimentación irregulares durante las vacaciones o los viajes pueden interrumpir el ritmo interno del cuerpo. Cita a la nutricionista Meritxell Massons, quien recomienda distribuir las comidas dentro de las 8-12 horas, consumir la mayoría de las calorías diarias más temprano en el día y evitar las cenas nocturnas. La pieza explica que los ritmos circadianos influyen en el apetito y la digestión, y interrumpir estos patrones puede conducir a problemas metabólicos como el "retardo metabólico del jet lag".
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta consejos nutricionales basados en principios científicos relacionados con los ritmos circadianos y la digestión.






