El artículo analiza el conflicto en curso en Sudán del Sur a pesar de los acuerdos de paz formales, argumentando que los procesos de paz a menudo fracasan porque mantienen sistemas de violencia y coerción en lugar de eliminarlos. Destaca cómo los acuerdos de reparto de poder en los acuerdos de paz generalmente preservan las estructuras de control existentes, permitiendo a las élites retener influencia mientras persisten los conflictos. El autor, un historiador económico especializado en procesos de guerra y paz, presenta los hallazgos de trabajo de campo e investigación de archivos realizados entre 2020 y 2024. Estos revelan que, si bien los acuerdos de paz redistribuyen el acceso a los recursos y posiciones políticas entre las élites gobernantes, dejan intactos los mecanismos coercitivos de recaudación de ingresos y las economías de guerra. En algunos casos, estos mecanismos se han institucionalizado, convirtiendo las ganancias de guerra en funciones reconocidas oficialmente, como la recaudación de impuestos o la supervisión de la seguridad.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la persistencia del conflicto en Sudán del Sur como un problema sistémico enraizado en el mantenimiento de estructuras coercitivas por parte de las élites a través de acuerdos de paz.





