El artículo analiza la creciente tendencia en Asia de usar inteligencia artificial (IA) para hacer frente al dolor y la soledad, particularmente a través de la creación de avatares digitales para 'resucitar' a seres queridos fallecidos. Se centra en el caso de Zhang Xinyu, una secretaria de 40 años en China que, después de la muerte de su padre por cáncer y el nuevo matrimonio de su madre, se volvió a la tecnología de IA desarrollada por la startup Superbrain. El artículo destaca cómo la IA se está utilizando para crear avatares realistas que imitan a los fallecidos, ofreciendo consuelo emocional. Sin embargo, la pieza termina abruptamente debido a las restricciones de suscripción, dejando sin explorar las implicaciones más amplias y las consideraciones éticas de dicha tecnología.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una descripción de los hechos de la innovación tecnológica y los procesos de duelo personal sin apoyar ni criticar abiertamente ninguna postura política.





