Japón planea reducir el límite de velocidad de las carreteras residenciales de 60 a 30 kilómetros por hora en un esfuerzo por disminuir los accidentes de tráfico, particularmente en áreas urbanas densamente pobladas donde la actividad peatonal es alta. Este cambio se dirige a calles estrechas que representan aproximadamente el 70% de las carreteras ordinarias en todo el país. La decisión refleja un cambio significativo en la política de transporte destinada a mejorar la seguridad vial al alentar velocidades más lentas en entornos donde los peatones son más vulnerables.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta el cambio de política como una actualización de los hechos sin un lenguaje abiertamente positivo o negativo. Se centra en el impacto estadístico del cambio propuesto y no hace hincapié en motivaciones ideológicas o perspectivas partidistas.





