Srijana y Spandan Sunar, una pareja nepalí que trabaja en Japón desde 2016 y 2018 respectivamente, expresan su frustración por los nuevos costos, que argumentan que limitan su capacidad para buscar mejores oportunidades de empleo. El gobierno japonés planea aumentar la tarifa para cambiar el estado de residencia de 10,000 a 100,000 yenes por persona a partir de marzo de 2027, mientras que el costo de la residencia permanente aumentará a alrededor de 1,650 euros. Los expertos señalan que a pesar de estos desafíos, la mano de obra extranjera sigue siendo esencial para apoyar a la población envejecida de Japón y a la fuerza de trabajo en contracción, con más de 4 millones de migrantes viviendo en el país a finales de 2025.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el artículo destaca las preocupaciones de las familias migrantes y los expertos sobre la carga financiera de las nuevas regulaciones, no critica ni alaba abiertamente la política en sí misma.





