El parlamento japonés ha aprobado un proyecto de ley para reformar las leyes de sucesión imperial, permitiendo la adopción de parientes masculinos lejanos de 15 años o más y permitiendo a las mujeres retener su estatus real después de casarse fuera de la familia imperial. A pesar de estos cambios, la ley sigue prohibiendo a las mujeres subir al trono, dejando a la princesa Aiko inelegible para la sucesión. Las reformas tienen como objetivo abordar las preocupaciones sobre la reducción de la familia imperial y garantizar la continuidad en la línea de sucesión. El proyecto de ley, la primera gran enmienda a la Ley de la Casa Imperial desde 1949, permite la reintegración de los descendientes masculinos de 11 antiguas ramas imperiales, mientras que las mujeres reales casadas con plebeyos pueden mantener sus títulos. Sin embargo, los descendientes de tales matrimonios siguen siendo inelegibles para el trono. La opinión pública apoya fuertemente a una emperatriz, con encuestas recientes que muestran más del 70% y 83% de aprobación, respectivamente.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto los cambios introducidos por el proyecto de ley como el debate en curso sobre la sucesión femenina, citando encuestas de opinión pública y posturas políticas de varios grupos.




