La temporada de esquí en Europa ha llegado a un abrupto final este verano, con grandes estaciones como Stelvio, Cervino y Saas Fee cerrando sus pistas debido a temperaturas récord. La decisión se tomó el 15 de agosto, tras las persistentes olas de calor que han dejado a muchas áreas montañosas incapaces de mantener las condiciones necesarias para los deportes de invierno. En Stelvio, ubicado en el norte de Italia, el cierre fue anunciado por la Società Impianti Funiviari allo Stelvio, que administra los teleféricos que conducen al glaciar.
Según la organización, las altas temperaturas diurnas, que a menudo superan los 17 grados centígrados incluso a elevaciones superiores a los 2.000 metros, han impedido un enfriamiento nocturno suficiente, lo que hace imposible garantizar los estándares de seguridad y calidad para esquiar durante los meses de verano.
Mientras tanto, en el Mont Blanc, el lado italiano también ha sido cerrado, con dos refugios franceses, Tête Rousse y Goûter, cerrados por razones de seguridad. Esto llevó a un incidente polémico antes del 1 de agosto, cuando 32 turistas que habían escalado el refugio se les negó la asistencia de helicóptero por el alcalde de Saint-Gervaise, obligándolos a pagar en privado por su regreso. La decisión provocó un debate público en Francia, destacando los crecientes riesgos asociados con condiciones climáticas extremas. En todo el continente, los efectos de la ola de calor son generalizados. En Suiza, los glaciares de Saas Fee también se han visto afectados, mientras que en Austria y Noruega, se han producido cierres similares.
Las temperaturas registradas en la estación de Arpa cerca del glaciar Forni en Stelvio alcanzaron los 17 grados centígrados, y en el Passo Marinelli, se situaron en nueve grados. Estas cifras subrayan la gravedad de la situación, ya que incluso las regiones de mayor altitud están experimentando un calor sin precedentes. Como resultado, el esquí al aire libre tradicional ya no es viable en gran parte de Europa, dejando solo las instalaciones de esquí cubiertas como la opción restante para los entusiastas. El impacto se extiende más allá de la actividad humana. La vida silvestre en la región también se ve afectada por el calor prolongado.
Los informes indican que animales como las marmotas, los capriolos y los lobos están alterando su comportamiento debido a la falta de agua y los cambios en la disponibilidad de alimentos. Los científicos advierten que estos cambios podrían tener consecuencias ecológicas a largo plazo, especialmente si la tendencia continúa. Los estudios sugieren que el patrón actual de clima extremo puede volverse más común, desafiando la sostenibilidad de los sistemas humanos y naturales en los Alpes.
La Società Impianti Funiviari allo Stelvio ha declarado que su equipo continuará monitoreando la situación de cerca, esperando una caída de las temperaturas y mejores condiciones para el glaciar.
Si las temperaturas se mantienen constantemente altas, la temporada de esquí puede retrasarse aún más o incluso cancelarse por completo.Por ahora, los Alpes europeos se enfrentan a un verano diferente a cualquier otro, marcado por el aumento de las temperaturas y la necesidad urgente de adaptarse a un clima cambiante.
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