Los colonos israelíes han sitiado a tres familias palestinas dentro de sus casas en la ocupada Cisjordania, cortando el agua, la electricidad y el acceso a los servicios esenciales. El incidente, que ha durado casi una semana, se desarrolló en la aldea de Qusra, ubicada al sur de Nablus. Los residentes acusaron a los colonos de intentar apoderarse de sus tierras a través de la intimidación y los bloqueos. Según los informes, el asedio comenzó el domingo, con los colonos israelíes rodeando las casas de las familias e impidiéndoles salir. Las imágenes de la cámara de seguridad capturaron a los colonos rodeando una de las residencias, lo que refuerza la afirmación de que las acciones fueron deliberadas y sostenidas.
Aisha Abu Rida, una de las residentes, declaró que a pesar de la falta de necesidades básicas, su familia se mantuvo resuelta en su negativa a abandonar sus hogares. Expresó la esperanza de que se mantendrían firmes, incluso si eso significaba enfrentar graves consecuencias. La situación se intensificó el miércoles, cuando las fuerzas israelíes llegaron a la escena y se enfrentaron con aproximadamente 50 a 60 colonos.
Ridi describió las terribles condiciones, señalando que su familia dependía de un sistema de energía solar temporal y agua de pozo sobrante del invierno. Hizo hincapié en que los colonos habían dejado claro que si alguien salía de la casa, la perderían permanentemente. Ridi también criticó la respuesta de las fuerzas israelíes, alegando que los soldados no habían actuado con decisión cuando su hermano pidió ayuda.
A pesar del despliegue militar de un batallón de infantería adicional en el área, Ridi argumentó que las medidas tomadas eran insuficientes y que los colonos no habían sido completamente eliminados. Reconocieron que tales actividades interrumpieron la vida cotidiana de los residentes y prometieron medidas disciplinarias contra el personal de seguridad filmado en el sitio.
El pueblo ha experimentado recientemente múltiples ataques, incluyendo la destrucción de una mezquita recién construida. Incidentes similares han ocurrido en áreas vecinas, como el pueblo de Jalud, donde un asedio de dos semanas llevó al desplazamiento de dos familias antes de que los colonos se hicieran cargo de la tierra. Estos eventos subrayan una tendencia creciente de incautaciones violentas de tierras y invasiones por parte de los colonos, a menudo apoyadas por elementos del gobierno israelí. La escalada de violencia en la Cisjordania ocupada se ha relacionado con las políticas del gobierno de derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu, que ha acelerado la expansión de los asentamientos.
Más de 500.000 israelíes residen actualmente en los territorios ocupados, lo que contribuye a la creciente presión sobre las comunidades palestinas. Los colonos también han comenzado a construir nuevos puestos avanzados en lugares estratégicos, como el área de Wadi Zeytun cerca de Ramallah y el pueblo de Burqa. Según los informes, estos puestos avanzados amenazan con expandir la red existente de asentamientos que rodean las aldeas palestinas. Observadores internacionales, incluida la relatora especial de las Naciones Unidas, Francesca Albanese, han condenado el uso de colonos como herramientas de limpieza étnica. Albanese afirmó que Israel ha subcontratado la coerción a los colonos y los está empleando para avanzar en políticas de exclusión racial.
En el marco de la campaña de sensibilización, el grupo de trabajo de la ONU sobre la situación de los refugiados en la región ha presentado un informe sobre la situación de los refugiados en la región, en el que se recoge la situación de los refugiados en la región.
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