El plan de alto el fuego propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump para el territorio. Esta decisión se produce un día antes de la salida del primer ministro Benjamin Netanyahu a Washington, donde se espera que se reúna con Trump el martes. El gabinete de seguridad de Netanyahu aprobó el marco legal necesario para la entrada de las fuerzas en Gaza durante una reunión el domingo.
Gaza continúa enfrentando graves desafíos después de dos años de conflicto iniciado por los ataques liderados por Hamas contra Israel en octubre de 2023. Gran parte del territorio permanece en desorden, con un extenso daño infligido por las acciones militares israelíes. Un acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre llevó a la propuesta del plan de paz de Trump, que incluye una mayor asistencia humanitaria, un gobierno civil por tecnócratas palestinos, el desarme de Hamas y la retirada de las fuerzas israelíes. A pesar de estas propuestas, el progreso ha sido limitado, y el cuerpo de administración civil palestina, conocido como el Comité Nacional para la Administración de Gaza, aún no se ha establecido dentro del territorio.
Israel mantiene el control de aproximadamente el 64 por ciento de Gaza, mientras que la mayoría de sus dos millones de habitantes residen en una estrecha franja costera bajo el control de Hamas. Las condiciones en esta área siguen siendo terribles, con muchos residentes que viven en refugios temporales o estructuras dañadas. Hamas aún no ha aceptado desarmarse, e Israel ha expresado sus intenciones de aumentar su influencia territorial en Gaza a alrededor del 70 por ciento. Las operaciones militares continúan, lo que resulta en frecuentes ataques contra objetivos que se cree que están asociados con Hamas. La iniciativa de paz de Trump también previó una "Junta de Paz", una entidad internacional encargada de supervisar la ejecución del marco de paz más amplio.
Esta junta está trabajando actualmente en el establecimiento de una zona humanitaria piloto destinada a revitalizar el plan estancado. Nickolay Mladenov, el enviado de la junta para Gaza, elogió la decisión israelí, enfatizando su importancia para lograr la estabilidad, promover la desmilitarización y facilitar la transición a un gobierno palestino efectivo. Mientras tanto, la violencia reciente ha subrayado las tensiones en curso. El jueves, los ataques aéreos israelíes mataron a tres personas, incluidos dos niños, en la Franja de Gaza.
El número de muertos de civiles asesinados por las fuerzas israelíes desde que comenzó el alto el fuego supera los 1.200. Hamás, sin embargo, no ha publicado información sobre sus pérdidas. Aunque la tregua ha cesado el combate a gran escala, persisten ataques israelíes esporádicos, con cuatro soldados israelíes asesinados por militantes en Gaza durante el mismo período. En El Cairo, representantes de Hamás participaron en conversaciones con mediadores egipcios, qataríes y turcos sobre la implementación de la segunda fase del plan de Trump para Gaza. El plan describe una serie de medidas, incluido el apoyo humanitario reforzado, la gobernanza civil, el desarme de Hamás y el despliegue de una fuerza de seguridad internacional.
Aunque los funcionarios de Hamas indicaron una respuesta "positiva y buena", no confirmaron el acuerdo completo sobre elementos clave, particularmente el desarme de Hamas. El grupo ha expresado su voluntad de "confinar y almacenar" armas más pesadas bajo supervisión palestina en lugar de transferirlas a las autoridades israelíes. La aceptación de este enfoque por parte de Israel y la Junta de Paz sigue siendo incierta. La situación en Gaza continúa evolucionando, con ambas partes navegando por complejos desafíos políticos y logísticos.
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