El 13 de julio de 2024, se estableció un nuevo récord de temperatura en múltiples regiones de todo el mundo, lo que generó preocupaciones sobre si este fue el día más caluroso jamás registrado. En los Estados Unidos, partes de Texas y Oklahoma registraron temperaturas superiores a 47 ° C, mientras que en Europa, Francia y España vieron extremos similares. Mientras tanto, en China, la ciudad de Urumqi alcanzó 45 ° C, superando los máximos históricos para la fecha. Estas lecturas provocaron una amplia cobertura de los medios de comunicación, y muchos medios lo declararon el "día más caluroso de la historia" en función de mediciones localizadas. La cuestión de si este día realmente tiene el título de los más calurosos depende de cómo se definen y miden los registros.
Según el Deutsche Welle, una ubicación establece un récord si su temperatura supera el máximo registrado previamente para un día, mes o temporada en esa estación meteorológica en particular. Esto significa que cada región mantiene su propio punto de referencia, lo que lleva a variaciones en lo que califica como un récord. Por ejemplo, un día que podría ser un récord en Phoenix podría no ser notable en París debido a las diferencias en las temperaturas de referencia. Los registros de temperatura global, sin embargo, requieren una perspectiva más amplia. Los científicos recopilan datos de miles de estaciones meteorológicas, junto con observaciones por satélite, boyas oceánicas y mediciones basadas en barcos, para determinar promedios en áreas geográficas más grandes.
Tres conjuntos de datos principales, mantenidos por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales, los Centros Nacionales de Información Ambiental y el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, han estado rastreando estas tendencias desde finales del siglo XIX. Históricamente, la Tierra ha experimentado períodos de calor intenso, pero la tendencia actual de calentamiento se destaca.
En los últimos 12.000 años, incluyendo todo el período de la civilización humana, el calentamiento de hoy es sin precedentes en velocidad y escala. Comprender los climas pasados requiere confiar en evidencia indirecta, conocida como archivos climáticos. Estos incluyen núcleos de hielo, anillos de árboles, sedimentos oceánicos y fósiles, que proporcionan información sobre la temperatura histórica y las condiciones atmosféricas. Por ejemplo, los núcleos de hielo extraídos de la Antártida revelan burbujas de aire atrapadas en capas glaciares, lo que permite a los científicos medir los niveles de CO2 pasados.
Hace unos 56 millones de años, un aumento en el carbono atmosférico desencadenó una fase de calentamiento significativo, que refleja la situación actual, pero se produce en una escala de tiempo mucho más larga. El cambio climático actual está impulsado en gran medida por las actividades humanas, particularmente la combustión de combustibles fósiles, que ha acelerado el calentamiento más allá de los ciclos naturales. Los científicos del clima enfatizan que, si bien los días cálidos individuales pueden parecer extremos, la identificación de tendencias a largo plazo requiere analizar décadas de datos. Los métodos estadísticos y los modelos climáticos permiten a los investigadores diferenciar entre anomalías temporales y cambios sostenidos.
Un solo día récord, aunque notable, no confirma una tendencia climática a menos que sea parte de un patrón consistente. A medida que continúa el debate sobre si este día marca el más caluroso de la historia, los expertos enfatizan la importancia de contextualizar los registros locales dentro de narrativas climáticas más amplias.
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