El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, elogió la asistencia al funeral de su difunto padre, el ayatolá Ali Khamenei, describiéndolo como una participación de "decenas de millones" de personas. Las procesiones fúnebres, celebradas durante varios días en Teherán, atrajeron a grandes multitudes, aunque el número exacto sigue sin estar claro con el Ministerio de Salud citando expectativas de alrededor de 15 millones de participantes. A pesar de la escala del evento, algunos iraníes expresaron su enojo por el espectáculo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el funeral como un evento nacional significativo con énfasis en la gran participación, que se alinea con la narrativa del control estatal y la autoridad religiosa.





