Durante el funeral de alto perfil del difunto Líder Supremo de Irán, Ali Jamenei, en Teherán, las facciones de línea dura criticaron abiertamente a altos funcionarios, incluido el presidente Masoud Pezeshkian y el principal diplomático Abbas Araghchi, acusándolos de orquestar un "golpe" contra la República Islámica. Estas acusaciones se producen en medio de tensiones sobre una reciente tregua entre Estados Unidos e Irán, que algunos partidarios de la línea dura afirman que socava la autoridad del actual Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, quien ha permanecido en gran medida fuera de la vista pública. El funeral, que vio a los dolientes cantando lemas antigubernamentales, destacó las crecientes divisiones dentro de la dirección de Irán, con críticos que alegan que los funcionarios que negocian con los Estados Unidos están traicionando los principios revolucionarios. Los analistas sugieren que la ausencia de Mojtaba Jamenei de la vida pública ha envalentonado a los partidarios de la línea dura para desafiar la legitimidad del liderazgo actual, temiendo un cambio hacia políticas más moderadas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el conflicto como una lucha entre los tradicionalistas de línea dura y los líderes reformistas, haciendo hincapié en la amenaza planteada por los "golpes suaves" dirigidos por figuras pro-occidentales como Pezeshkian y Araghchi.






