El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, emitió una directiva a los funcionarios para que dejaran de dar a conocer los problemas del país y en su lugar enfatizaran el "poder y la fuerza" de Irán, lo que señala las crecientes divisiones internas dentro del liderazgo. Esto se produjo antes de la aparición televisiva del presidente Masoud Pezeshkian, ya que el gobierno se enfrenta al descontento público por cuestiones económicas como el aumento de los precios del combustible y una moneda debilitada. Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones destinadas a aislar la economía de Irán e influir en las conversaciones de paz. Khamenei criticó a los funcionarios por reconocer las dificultades económicas, afirmando que las debilidades deben abordarse a través de la planificación en lugar de la discusión pública. Pezeshkian respondió prometiendo unidad con otras ramas del gobierno, aunque se ha enfrentado a contradicciones en su acceso a Khamenei.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la directiva del líder supremo como una crítica a los funcionarios que reconocen las dificultades económicas, lo que implica que la transparencia sobre los problemas socava la fuerza nacional, una perspectiva alineada con las narrativas conservadoras.





