Irán ejecutó a Majid Adineh, un hombre acusado de apoyar los intereses estadounidenses e israelíes, durante las secuelas de las protestas antigubernamentales que comenzaron a fines de diciembre de 2023. Adineh fue acusado de "acción operativa a favor de grupos hostiles" y fue declarado culpable por el Tribunal Revolucionario de Karaj. Su ejecución tuvo lugar el 10 de enero de 2024, después de una apelación sin éxito. Las protestas, inicialmente provocadas por dificultades económicas, se convirtieron en manifestaciones generalizadas que llevaron a importantes represiones estatales. Las autoridades iraníes afirman que murieron más de 3.000 manifestantes, culpando a la violencia de "actos terroristas" por parte de los Estados Unidos e Israel. El número de ejecuciones en Irán ha aumentado desde el comienzo del conflicto de Medio Oriente a principios de 2024, con muchas vinculadas a las protestas. Según Irán, las organizaciones de derechos humanos se encuentran entre los principales países del mundo en ejecuciones.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las protestas como instigadas por fuerzas externas (Estados Unidos, Israel) y retrata las acciones del gobierno iraní como respuestas justificadas al "terrorismo".



