Los ciudadanos más pobres de la India están soportando el peso de la iniciativa nacional de etanol-combustible, según informes y análisis emergentes que destacan las consecuencias económicas y ambientales de la política. A medida que el gobierno indio avanza con su Programa de Petróleo Mezclado con etanol (EBP, por sus siglas en inglés), los críticos argumentan que los beneficios del aire más limpio y la reducción de la dependencia del petróleo son disfrutados desproporcionadamente por los segmentos más ricos de la sociedad, mientras que los costos recaen en gran medida en los pobres rurales. La iniciativa, cuyo objetivo es reducir la dependencia del petróleo crudo importado y promover un transporte más limpio, implica la mezcla de etanol, un biocombustible derivado principalmente de cultivos agrícolas, con gasolina.
El gobierno de India ha aprobado el programa de destilación de etanol para el año fiscal que termina en junio de 2026, con un gasto de aproximadamente Rs 49,577 crore (6 mil millones) en la adquisición de etanol. En la actualidad, la India opera 501 destilerías de etanol con una capacidad de producción anual combinada cercana a 16 mil millones de litros. El gobierno sostiene que el programa de etanol desvía solo el stock de cultivos excedentes después de cumplir con las obligaciones de seguridad alimentaria. Este enfoque, dicen los funcionarios, ayuda a conservar el cambio extranjero generalmente gastado en importaciones de petróleo crudo y protege a los agricultores de los precios volátiles de los granos.
El arroz, por ejemplo, es adquirido por la Corporación de Alimentos de la India a alrededor de Rs 44 por kg, sin embargo, más tarde se vende a las destilerías de etanol a aproximadamente Rs 23 por kg. Esta discrepancia significa que los fondos públicos asignados para la seguridad alimentaria subsidian efectivamente el combustible para vehículos privados.
En el caso de la iniciativa de etanol de la India, las ganancias de la reducción de las importaciones de petróleo y la mejora de la calidad del aire son en gran medida cosechadas por las poblaciones urbanas, mientras que los costos, como el desvío de la tierra cultivable y los recursos hídricos, se sienten más agudamente por las comunidades rurales.
Además, el cambio hacia los combustibles basados en etanol puede conducir a una mayor demanda de cultivos específicos, lo que podría elevar sus precios y afectar la disponibilidad de alimentos para los hogares de bajos ingresos. El Ministerio de Petróleo y Gas Natural ha enfatizado los esfuerzos para mitigar estos desafíos a través de iniciativas como materias primas diversificadas, técnicas de riego eficientes y la adopción de destilerías de descarga líquida cero (ZLD). Estas medidas tienen como objetivo mejorar la sostenibilidad dentro del sector del etanol. A pesar de estas afirmaciones, persiste el escepticismo con respecto a la viabilidad a largo plazo y la equidad de la estrategia actual de etanol.
A medida que el programa de etanol continúa expandiéndose, las partes interesadas siguen divididas sobre su impacto general. Mientras que algunos abogan por la inversión continua en biocombustibles como parte de una transición más amplia a la energía renovable, otros enfatizan la necesidad de políticas que garanticen una distribución equitativa de los beneficios y las cargas.
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