El Papa Francisco ha reiterado sus preocupaciones sobre la inteligencia artificial (IA), advirtiendo que la humanidad corre el riesgo de ser sacrificada a los intereses privados. Ha enfatizado la necesidad de una nueva ética tecnológica para garantizar que la IA no socave la vida humana, haciéndose eco de advertencias de figuras como Bill Gates. El Papa destacó incidentes recientes como las víctimas civiles causadas por drones autónomos y las sanciones contra Meta por promover la adicción juvenil. Ha pedido una mayor supervisión estatal de las poderosas compañías tecnológicas y reafirmó el valor insustituible de la inteligencia humana. Este mensaje se alinea con su encíclica anterior sobre la protección de la dignidad humana en la era de la IA, instando a la precaución y la responsabilidad en la adopción de la IA.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión de la regulación de la IA a través de una lente moral y ética, enfatizando los peligros del poder corporativo sin control y abogando por una mayor supervisión gubernamental.



