En la Universidad de Yale, los católicos de la Generación Z se están convirtiendo en una presencia significativa en el campus, asistiendo a clases e involucrándose con temas religiosos de maneras que sorprenden a la facultad. Este cambio contrasta con décadas anteriores cuando las teorías seculares y críticas dominaban los planes de estudio universitarios. El autor señala que cursos como 'La tradición intelectual católica' han ganado popularidad, atrayendo a más estudiantes que las encuestas históricas tradicionales. Mientras tanto, las discusiones sociales más amplias en torno a la desfinanciación de las humanidades y la automatización de los trabajos destacan las tensiones entre el progreso tecnológico y la educación de artes liberales. El autor argumenta que las universidades deben adaptarse para reconectarse con los estudiantes religiosos, ofreciendo un compromiso académico más profundo con las tradiciones de fe en lugar de dejarlos en caminos educativos alternativos como las universidades católicas 'tradicionales'.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo critica el estado actual de la educación superior por descuidar los estudios religiosos y destaca el surgimiento de las universidades católicas "tradicionales" como una alternativa.





