Los terapeutas enfatizan que los adultos deben seguir haciendo nuevos amigos a lo largo de sus vidas, destacando el papel crítico que desempeñan tales relaciones en la salud mental y física. Rebecca Boone, consejera de salud mental con licencia y directora clínica en Woodlands Grove Recovery Campus en Ohio, argumenta que formar nuevas conexiones ofrece beneficios únicos para la regulación emocional, la resiliencia y el crecimiento cognitivo. Sus ideas surgen en medio de crecientes preocupaciones sobre la soledad, que afecta a millones de estadounidenses y se ha relacionado con riesgos graves para la salud, incluidas enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y demencia.
Una encuesta del Pew Research Center de 2023 encontró que el 53 por ciento de los adultos tiene entre uno y cuatro amigos cercanos, mientras que el 38 por ciento tiene cinco o más. Sin embargo, el 8 por ciento informa que no tiene amigos cercanos en absoluto. Mientras tanto, Forbes informó que el 58 por ciento de los estadounidenses se sienten solos regularmente. Las consecuencias para la salud del aislamiento prolongado son graves. Según la revista Harvard, el riesgo de mortalidad asociado con la soledad es comparable a fumar 15 cigarrillos al día.
Además, la falta de conexión social se asocia con un riesgo más alto de muerte prematura de más del 60 por ciento. Boone explica que las nuevas amistades desafían la preferencia del cerebro por la rutina al exponer a los individuos a nuevas perspectivas, estilos de vida y experiencias culturales. Esta "fricción" cognitiva promueve el aprendizaje, el autodesarrollo y nuevas formas de entender el mundo.
La sensación de estar atrapado no siempre se debe a una falta de motivación, sino que puede ser el resultado de una escasez de nuevas experiencias. Las relaciones introducen nuevas conversaciones, actividades y formas de pensar, ayudando a las personas a liberarse de rutinas repetitivas. Al ampliar sus redes sociales, las personas obtienen acceso a nuevas oportunidades y posibilidades que de otro modo no habrían considerado. Esta expansión también puede influir en la forma en que el cerebro imagina escenarios futuros, abriendo una gama más amplia de resultados potenciales.
La interacción con personas de diversos orígenes fomenta la curiosidad, la empatía y la resiliencia en situaciones desconocidas. Tales relaciones sirven como campos de entrenamiento prácticos para navegar por la incomodidad, enseñando a las personas que la seguridad y el crecimiento pueden coexistir. El desarrollo personal a menudo surge de reconocer que la incomodidad y la seguridad no se excluyen mutuamente. Boone advierte que los signos de la soledad no siempre son claros. Las personas pueden no simplemente pasar tiempo solas, pero podrían comenzar a definirse a sí mismas a través del aislamiento. Este cambio sutil puede conducir a un sentido disminuido de pertenencia y propósito. Reconocer estas señales tempranas es crucial para buscar apoyo y construir nuevas conexiones.
Los expertos sugieren que buscar activamente nuevas amistades puede contrarrestar los impactos negativos de la soledad y contribuir al bienestar general. Ya sea a través de grupos comunitarios, pasatiempos o entornos profesionales, crear oportunidades de interacción ayuda a mantener un entorno social dinámico y de apoyo.
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