El parlamento de Hungría eligió a András Baka, ex jefe de la Corte Suprema del país, como su nuevo presidente. Baka, de 73 años, ganó el cargo con 140 votos a seis, marcando un cambio decisivo en el panorama político de la nación. Su elección sigue meses de un rápido cambio legislativo destinado a desmantelar el legado del partido gobernante Fidesz del ex primer ministro Viktor Orbán. La transición comenzó a principios de mayo cuando el gobierno recién formado, liderado por el primer ministro Péter Tisza, lanzó una serie de reformas dirigidas a las políticas de Orbán. Entre estas medidas se encontraban la cancelación de decretos de emergencia relacionados con la migración, la pandemia de coronavirus y la invasión de Ucrania por Rusia.
Estos poderes habían permitido a Orbán eludir los procedimientos parlamentarios regulares, consolidando efectivamente la autoridad. La nueva administración también ha abolido la Oficina de Protección de la Soberanía, un organismo utilizado anteriormente para reprimir la disidencia, y la ha reemplazado por la Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos, otorgándole amplios poderes de investigación sobre presunta corrupción.
Todos los 51 legisladores del partido gobernante abandonaron la cámara antes de la votación, protestando por la destitución de su candidato preferido, Tamás Sulyok, del cargo presidencial a principios de este mes. Fidesz ha acusado al gobierno actual de crear una "tiranía", a pesar de haber derrocado a Baka en 2011 por resistirse a sus intentos de erosionar la independencia judicial. Como ex juez y miembro del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Baka trae un fondo legal que contrasta fuertemente con el estilo populista de Orbán.
Durante su discurso de toma de posesión, Baka pidió un diálogo abierto sobre la redacción de una nueva constitución, en sustitución del documento de 2011 que había permitido la consolidación del poder de Orbán. Reconoció las emociones mixtas dentro de la sociedad, señalando que mientras muchos se sentían liberados, otros seguían inseguros sobre el futuro.
A pesar de estas reformas, las tensiones siguen siendo altas. Baka ya ha expresado reservas sobre ciertos aspectos de la nueva constitución, particularmente los límites de mandato para los parlamentarios. En una conversación privada con la BBC antes de su elección, advirtió que tales restricciones podrían ser percibidas como una invasión de la autonomía del votante.
Las estaciones de radio y televisión estatales han estado en silencio desde el 9 de julio, ya que se someten a un proceso de cambio de marca, con el objetivo de distanciarse de su papel anterior como herramientas de propaganda de Fidesz.
El hecho de que esta visión se traduzca en acciones dependerá de la compleja interacción de los principios jurídicos, las realidades políticas y las expectativas sociales.
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