En el corazón de la temporada turística de Croacia, ha surgido una crisis creciente en el pueblo de Srima, cerca de Vodice, donde más de 24 horas de apagón han dejado a los residentes, propietarios y turistas en apuros. La situación ha provocado indignación entre los lugareños que afirman que tales interrupciones son inaceptables incluso en el siglo XXI. "Es vergonzoso que tengamos que explicar a los huéspedes, que pagan miles de euros por alojamiento, por qué no hay aire acondicionado, por qué se estropean los alimentos en los refrigeradores y por qué la fiscalización no funciona en los restaurantes", dicen.
Los cortes de electricidad han causado pérdidas financieras directas, con algunos alimentos que se han tenido que desechar y los propietarios que temen demandas de reembolsos debido a condiciones de vida de baja calidad. El problema no es nuevo, según informes locales, pero la frecuencia y la gravedad de los cortes se han intensificado durante este período de pico turístico. Los residentes argumentan que el problema no puede atribuirse únicamente al aumento del consumo de electricidad. En cambio, señalan la rápida expansión de la infraestructura y la falta de mantenimiento en la red eléctrica.
"Todos pagamos altas facturas y contribuimos a la red, pero a cambio, tenemos un colapso del sistema cada vez que hace frío o calor", dijo un residente a Slobodna Dalmacija.Las autoridades locales y el Operador HEP, que administra el sistema de distribución en la zona, han sido llamados a proporcionar explicaciones y soluciones.Los residentes exigen respuestas a preguntas apremiantes: ¿Quién cubrirá los daños causados por estas interrupciones? ¿Y cuándo se actualizará la red permanentemente? Algunos ya han comenzado a pedir una mayor inversión en infraestructura, argumentando que la estabilidad de la industria turística de la región depende de servicios públicos confiables.
"El turismo no consiste solo en el sol y el mar, sino también en las condiciones básicas para una vida digna", insisten. Si continúan las interrupciones recurrentes, advierten, la reputación de la zona podría sufrir, y los futuros visitantes podrían elegir otro lugar. Mientras tanto, otra interrupción importante ha afectado al sector del transporte. El ferry más grande operado por Jadrolinija, el Dalmacija, ha sufrido una grave falla de motor, lo que ha llevado a la cancelación de varias rutas que conectan Croacia con Italia. El barco, que puede transportar a 1.800 pasajeros y 350 automóviles, estaba programado para salir de Dubrovnik la semana pasada, pero permaneció atracado debido a problemas técnicos.
Como resultado, todos los servicios de ferry entre Croacia e Italia, tanto estacionales como durante todo el año, están actualmente suspendidos. Esto ha creado un desafío logístico significativo para los viajeros, especialmente durante el pico del verano cuando la demanda es más alta. Jadrolinija ha emitido disculpas a los pasajeros afectados, afirmando que están trabajando para resolver el problema lo más rápido posible. A los pasajeros que habían reservado viajes se les ofrece reembolsos de sus boletos y compensación por los costos adicionales incurridos debido a las cancelaciones. La compañía también ha sugerido opciones de viaje alternativas a través de otros operadores de ferry que mantienen conexiones con Italia.
Según los informes, los equipos técnicos están trabajando día y noche para reparar el Dalmacija, aunque el calendario exacto para su regreso al servicio sigue siendo incierto. El Dalmacija es una adición relativamente reciente a la flota de Jadrolinija, comprada en 2024 por 18 millones de euros del operador noruego Fjord Line. Originalmente construido en 1993 en Noruega, el barco sufrió una importante renovación en 2014, que incluyó la eliminación de las cabinas de pasajeros y la conversión del espacio en una tienda libre de impuestos.
Los críticos argumentan que la compra fue mal planeada, ya que el barco carece de características esenciales como alojamiento nocturno, lo que lo obliga a operar solo durante el día. Además, la ausencia de una sala de juegos, una característica explícitamente solicitada en la licitación, ha generado más preocupaciones. Las interrupciones en curso destacan los desafíos más amplios que enfrenta la infraestructura y los servicios públicos de Croacia. En Srima, el corte de energía subraya la vulnerabilidad de las áreas rurales que dependen de redes envejecidas, mientras que el incidente de Dalmacija refleja los riesgos asociados con la operación de activos de transporte a gran escala sin un mantenimiento adecuado.
Ambas situaciones han obligado a las comunidades y empresas locales a tomar decisiones difíciles, equilibrando las necesidades inmediatas con las inversiones a largo plazo.A medida que avanza el verano, aumenta la presión para que se tomen medidas rápidas para restablecer la fiabilidad y evitar nuevos daños económicos y de reputación.
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