Al menos 44 personas han muerto después de que un ferry se hundió en el lago Kariba en Zimbabwe, según la policía. El barco, que tiene una capacidad de 90 pasajeros, transportaba a más de 120 personas, pasajeros y tripulación, en el momento del incidente del martes. Las autoridades de protección civil confirmaron que 77 personas fueron rescatadas, mientras que 15 cuerpos habían sido recuperados del lago hasta el jueves. El ferry pertenecía a la agencia de desarrollo rural del gobierno y viajaba entre la ciudad norteña de Kariba y varias islas y pueblos pesqueros. El desastre ocurrió durante malas condiciones climáticas con olas altas, lo que llevó al presidente Emmerson Mnangagwa a declarar el estado de emergencia.
Según los relatos de testigos presenciales, el ferry partió a pesar del mal tiempo. Poco después de que se hundió, los cuerpos eran visibles en el agua, mientras que los rescatistas luchaban por llegar al barco. Las operaciones de rescate se vieron obstaculizadas por el mal tiempo, y los esfuerzos continuaron el jueves para localizar a un número desconocido de personas desaparecidas.
El incidente marca uno de los peores desastres de ferry en la historia del lago Kariba, que se encuentra en la frontera con Zambia y se encuentra a 300 kilómetros al noreste de la capital de Zimbabue, Harare. Como el lago artificial más grande del mundo por volumen, el lago Kariba es una vía fluvial crítica para el transporte y la actividad económica en la región. El ferry, operado por la agencia de desarrollo rural del gobierno, normalmente transporta pasajeros entre Kariba y las áreas circundantes. Sin embargo, los informes indican que el barco estaba significativamente por encima de su límite de pasajeros en el momento del accidente.
El lago Kariba ha sido durante mucho tiempo una arteria vital para el transporte en la región, conectando comunidades remotas y facilitando el comercio. Sin embargo, el lago también ha sido el lugar de accidentes marítimos anteriores, a menudo relacionados con el hacinamiento y las medidas de seguridad inadecuadas.
La tragedia actual subraya los desafíos actuales que enfrentan las autoridades locales para garantizar condiciones de viaje seguras en el lago, especialmente durante los períodos de clima inclemente. La declaración de estado de emergencia del presidente Mnangagwa indica la gravedad de la situación y la necesidad potencial de recursos adicionales para manejar las secuelas. Los servicios de emergencia continúan su búsqueda de las personas desaparecidas restantes, aunque el progreso se ve obstaculizado por las difíciles condiciones climáticas. Los sobrevivientes y las familias de las víctimas están siendo asistidos por las autoridades locales, aunque los detalles específicos sobre el apoyo proporcionado siguen sin estar claros.
Mientras persisten los esfuerzos de rescate, el enfoque se centra en investigar las causas del desastre e implementar medidas para evitar tragedias similares en el futuro.
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