El boxeador croata Marko Hrgović, después de ganar un partido histórico contra Ituama, atribuyó su victoria a la fuerza divina, afirmando que "Jesucristo estaba en mí" durante la pelea. Admitió que fue superado durante la mayor parte del partido, pero encontró energía inesperada en la novena ronda para cambiar las cosas. Hrgović expresó su gratitud hacia su entrenador Abel Sánchez, el gerente Keith Connolly y todo su equipo de apoyo, dándoles crédito por ayudarlo a lograr su mejor forma y prepararlo para este partido crucial. Reconoció el talento y el potencial de Ituama, llamándolo el futuro del boxeo, mientras enfatizaba que su experiencia lo ayudó a ganar el partido.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra únicamente en un evento deportivo, específicamente un partido de boxeo, y no involucra a ninguna figura política, políticas o temas polémicos. El contenido se centra en las reflexiones y el rendimiento personal del atleta, sin indicación de enmarcamiento o sesgo político.

