El artículo analiza el impacto ambiental significativo causado por el complejo militar-industrial, destacando cómo las operaciones militares contribuyen al cambio climático. Se afirma que la huella de carbono de los militares es comparable a la de la aviación civil y las industrias de transporte marítimo global combinadas. Esto incluye las emisiones de operaciones en tiempos de paz como bases militares, ejercicios y producción de armas, que dependen en gran medida de los combustibles fósiles y las extensas cadenas de suministro. Además, las actividades de guerra aumentan aún más las emisiones debido al aumento de las demandas operativas. El artículo hace referencia a estudios que estiman las emisiones relacionadas con los militares en alrededor del 5,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, superando a las de Rusia. La OTAN ha reconocido estas emisiones y desarrollado métodos para medirlas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta datos y hallazgos de investigación sin favorecer abiertamente a un lado, cita múltiples fuentes, incluidos informes de organizaciones como la OTAN y el Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente, proporcionando una visión equilibrada del tema sin aparente sesgo ideológico.





