El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha revelado una nueva ofensiva económica contra Irán, denominada "Día D económico", destinada a presionar a cualquier nación que realice comercio con Teherán a través de severas repercusiones financieras. Esta medida llega casi seis meses después de un prolongado enfrentamiento entre los Estados Unidos e Irán, donde ninguna de las partes muestra signos de ceder, y las perspectivas de una resolución militar o un compromiso diplomático parecen cada vez más inciertas. La estrategia de Trump se basa en la idea de que la presión económica puede obligar a las naciones a cortar los lazos con Irán, aislando así al país económicamente.
Según el secretario del Tesoro Scott Bessent, los detalles del plan se revelarán durante una conferencia de prensa programada para el 24 de agosto. En una reciente entrevista con CNBC, Bessent enfatizó la determinación de la administración de atacar a cualquier entidad, independientemente de su lealtad, que se involucre en el comercio con Irán, ya sea a través de transacciones financieras, compras de petróleo u operaciones marítimas. El vicepresidente JD Vance ha caracterizado las inminentes sanciones como un cambio fundamental en el conflicto en curso, afirmando que las medidas económicas son actualmente la herramienta más potente disponible para los Estados Unidos.
Vance señaló que los desarrollos recientes sugieren que Irán ha sentido una mayor presión que los Estados Unidos, una tendencia que la administración tiene la intención de continuar. "Vamos a seguir adelante porque creemos que esa es la mejor manera de lograr el objetivo final", dijo Vance durante una aparición en el programa de Clay Travis y Buck Sexton.
En la actualidad, los EE.UU. ha lanzado la Operación Furia Económica, un doble enfoque que involucra restricciones aprobadas por el Tesoro sobre las redes financieras de Irán y un bloqueo naval dirigido a los puertos iraníes. Los expertos sugieren que la nueva iniciativa económica refleja la creciente frustración dentro de la administración por la falta de éxito de las estrategias anteriores. Imran Bayoumi, un analista de geoestrategia en el Consejo Atlántico y ex asesor de políticas del Departamento de Defensa, indicó que la medida señala un reconocimiento del estancamiento de los EE.UU. en el conflicto.
Michael Parker, ex funcionario de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y especialista en sanciones económicas, explicó que la nueva estrategia tiene como objetivo ampliar el impacto de las sanciones existentes centrándose en las naciones terceras que mantienen relaciones comerciales con Irán mientras dependen del dólar estadounidense.
"Estados Unidos se ha basado principalmente en la amenaza de sanciones secundarias para garantizar el cumplimiento", señaló Parker, destacando el potencial de amplias repercusiones económicas al atacar actividades que involucran tanto al dólar estadounidense como a Irán. La respuesta de Irán a estas medidas sigue siendo especulativa, aunque los analistas reconocen la habilidad del país para evadir las sanciones a través de medios no convencionales. Estos incluyen el uso de buques en la sombra para el transporte de petróleo y la creación de nuevas entidades comerciales para eludir las restricciones internacionales.
A medida que la situación se desarrolle, la efectividad del Día D económico de Trump dependerá de lo bien que pueda interrumpir estos mecanismos de adaptación y obligar a los socios globales a cortar los lazos con Irán.
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