La administración Trump impuso nuevas sanciones a Cuba, dirigidas a sus sectores minero, de construcción y metales, endureciendo un embargo económico existente. A pesar de los recientes esfuerzos de Cuba por atraer inversión privada, la política de los Estados Unidos parece motivada más por consideraciones ideológicas vinculadas a la comunidad de exiliados cubanos de Miami que por la diplomacia pragmática. Los críticos argumentan que este enfoque exacerba una crisis humanitaria en Cuba, donde muchos ciudadanos enfrentan graves escaseces de electricidad y suministros médicos. La administración considera a Cuba como una amenaza debido a su supuesta promoción del "tercer mundo", un concepto utilizado para justificar políticas agresivas.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo critica la política de la administración Trump hacia Cuba por ser ideológicamente impulsada por la comunidad de exiliados cubanos de Miami, enmarcándola como "Tercer Mundo" y sugiriendo que se trata más de ideología política que de diplomacia práctica.





