El presidente de un comité parlamentario del Reino Unido ha renovado los llamados a prohibir los productos israelíes producidos en los asentamientos dentro de la Cisjordania ocupada, tras las nuevas preocupaciones sobre las políticas expansionistas de Israel. Emily Thornberry, jefa del Comité de Asuntos Exteriores, reiteró su demanda de que el gobierno británico imponga tal restricción, señalando que el tema se había planteado un año antes pero permanecía sin resolverse. Sus comentarios coincidieron con un anuncio del gobierno del Reino Unido de que introduciría "medidas" en respuesta a la nueva construcción de asentamientos de Israel al este de Jerusalén, que amenaza con dividir la Cisjordania ocupada en dos partes.
Thornberry criticó al actual gobierno israelí por sus esfuerzos por desmantelar la posibilidad de un estado palestino mediante la construcción de asentamientos en toda Cisjordania. Ella describió la situación como sin precedentes, afirmando que el nivel de violencia de los colonos ha alcanzado su peor punto en la historia. El secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Ed Miliband, se hizo eco de estos sentimientos, advirtiendo que el plan de asentamiento E1 de Israel, una iniciativa importante que implica la construcción de 1.234 casas, representa una amenaza directa para la viabilidad de una solución de dos estados.
El proyecto E1, ubicado al este de Jerusalén ocupada, implica el desarrollo de siete complejos de asentamientos interconectados que abarcan alrededor de 12,000 dunams. Estas áreas incluyen componentes residenciales, industriales y turísticos, junto con extensos proyectos de infraestructura como carreteras y servicios públicos.
El proceso de licitación marca un cambio crítico de la fase de planificación a la implementación activa, lo que genera alarmas entre los observadores internacionales. La medida de Israel ha suscitado fuertes críticas de varias naciones europeas, incluidas Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia, que condenaron conjuntamente el proyecto como un desafío inaceptable a la visión de dos estados. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se unió al coro de condena, calificando la publicación de licitaciones de construcción para el proyecto E1 de un acto inaceptable que socava la integridad territorial de Cisjordania.
La Unión Europea se ha opuesto constantemente a tales desarrollos, enfatizando que amenazan las perspectivas de una resolución pacífica del conflicto israelí-palestino. Esta postura se alinea con las declaraciones de las Naciones Unidas, cuyo secretario general ha calificado la expansión de los asentamientos como una amenaza existencial para un futuro estado palestino. La expansión de los asentamientos en Cisjordania se ha acelerado significativamente en los últimos años, impulsada por consideraciones políticas y estratégicas. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado abiertamente que el objetivo es garantizar que no haya un estado palestino, declarando que ciertos territorios pertenecen exclusivamente a Israel.
Esta retórica se ha acompañado de pasos tangibles, incluida la asignación de fondos sustanciales para proyectos de infraestructura destinados a reforzar el control de Israel sobre la región. La transferencia de responsabilidades administrativas del ejército a las autoridades civiles, lideradas por figuras de extrema derecha como el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, ha intensificado aún más el ritmo de crecimiento de los asentamientos. La violencia de los colonos también se ha intensificado, con incidentes como el asedio de hogares palestinos y el corte de servicios esenciales que atraen la atención internacional. Incluso algunos funcionarios estadounidenses, que generalmente apoyan las políticas de asentamiento israelíes, han condenado tales actos como criminales y terroristas.
Estos acontecimientos han alimentado los temores entre los palestinos y los defensores de una solución de dos estados de que la continua expansión de los asentamientos podría hacer que la creación de un estado palestino soberano sea cada vez más insostenible. El gobierno israelí ha enfrentado una creciente presión de múltiples frentes, incluidas las protestas diplomáticas de aliados clave y desafíos legales internacionales.
A medida que las tensiones continúan aumentando, la comunidad internacional espera nuevas acciones del Reino Unido y otras naciones, con la expectativa de que pronto se implementen medidas concretas para contrarrestar las amenazas percibidas a la estabilidad regional y las perspectivas de paz.
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