Los ferrocarriles de Gran Bretaña han experimentado múltiples incidentes relacionados con el calor este verano, incluidos dos descarrilamientos que hirieron a 30 personas cerca de Lewes y no causaron lesiones en Wickford. Estos problemas ocurrieron durante uno de los veranos más calurosos y secos registrados, forzando una red diseñada para un clima más frío y húmedo. El calor hace que los carriles de acero se expandan, lo que lleva a un potencial doblamiento debido al limitado espacio para la expansión. Network Rail señaló que el verano presentó "desafíos excepcionales" para el ferrocarril. Los ingenieros explican que, si bien las vías pueden operar hasta 46 ° C, los carriles han alcanzado 51 ° C, lo que aumenta los riesgos. Las condiciones de sequía han secado el suelo debajo de las vías, debilitando y exacerbando los problemas cuando pasan trenes pesados. Algunas infraestructuras se remontan a la década de 1800, destacando los componentes envejecidos. Los expertos sugieren que los métodos utilizados en climas más calurados, como el prensado de carriles, podrían ayudar a mitigar estos problemas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información factual sobre los desafíos técnicos que enfrentan los ferrocarriles británicos debido al calor extremo, sin inclinación ideológica manifiesta.



