Este artículo de opinión discute la creciente influencia de Ben Roberts-Smith entre los partidarios de la nación australiana, comparándolo con Julian Assange como un símbolo de resistencia contra la persecución del establishment. El autor señala que mientras Roberts-Smith es admirado por su valentía en el combate y negó las acusaciones en su contra, es visto por sus partidarios como una víctima de una acción legal injusta. El artículo traza paralelos entre la situación de Roberts-Smith y la de Assange, destacando cómo ambos se han convertido en emblemáticos de frustraciones públicas más amplias con la autoridad.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca a Ben Roberts-Smith como una víctima heroica de un establishment opresivo, alineándose con las narrativas de derecha que enfatizan el patriotismo, el valor militar y la oposición al exceso burocrático.


