El Grupo de Trabajo de Acción Financiera (GAFI), ahora bajo el liderazgo del Reino Unido, ha cambiado su enfoque hacia la lucha contra el fraude, estimando las pérdidas globales en $ 500 mil millones anuales. Esto representa una parte significativa de las ganancias del crimen financiero. Si bien el fraude es una prioridad clara, persisten las preocupaciones sobre la tendencia histórica del GAFI a criticar desproporcionadamente a las naciones más pequeñas y menos ricas por las deficiencias en la lucha contra el lavado de dinero, a pesar de la evidencia que sugiere que los países más ricos albergan más fondos ilícitos. La próxima evaluación del GAFI de los Estados Unidos destaca problemas potenciales, especialmente después de que la administración Trump revirtió el progreso anterior en medidas de transparencia como la Ley de Transparencia Corporativa. Estos desarrollos plantean preguntas sobre la equidad y la efectividad de la supervisión financiera internacional.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo critica el sesgo histórico del GAFI contra las jurisdicciones más pequeñas y no blancas, al tiempo que destaca la reversión de los esfuerzos de transparencia de los Estados Unidos bajo la administración Trump. Enmarca estas acciones como problemáticas y enfatiza la necesidad de una aplicación equitativa de las regulaciones financieras.





