El aumento de las temperaturas del agua en los lagos suizos está creando un estrés significativo para las poblaciones de peces, lo que genera preocupaciones entre los pescadores profesionales. El fenómeno, vinculado a olas de calor cada vez más frecuentes, ha llevado a cambios notables en los ecosistemas acuáticos. Las temperaturas del agua superiores a 26 grados centígrados están ejerciendo presión sobre las especies de peces y otras especies acuáticas, afectando su supervivencia y comportamiento. Esta situación se ha vuelto particularmente crítica a principios de año, según los expertos.
Alexander Roschi, de la Asociación de Pescadores Suizos, declaró que las condiciones actuales son alarmantes, enfatizando que esta es la situación más grave para muchos cuerpos de agua y sus habitantes a principios de año.
Las aguas poco profundas están experimentando un aumento en las especies que aman las aguas cálidas, mientras que los peces de agua fría se mueven a partes más profundas del lago donde son más difíciles de localizar y capturar para los pescadores.
Reto Leuch, presidente de la Asociación de Pescadores Profesionales y pescador profesional en el Lago de Constanza, mencionó que hace cinco años ya había menos chubs, pero hoy, antes de la temporada de desove, capturan alrededor de un tercio de lo que hacían entonces. Describió la disminución como masiva y lo atribuyó en parte al cambio climático, que afecta incluso a las condiciones invernales cuando las temperaturas del agua no bajan lo suficiente. Los entornos lacustres que no son muy profundos, como el lago Murten o el Greifensee, son especialmente vulnerables. En lagos donde los niveles de oxígeno son bajos en las profundidades, las condiciones de vida de los peces de agua fría están gravemente amenazadas.
Krähenbühl explicó que estos peces están limitados tanto por el calor de arriba como por la disponibilidad de oxígeno de abajo. Los pescadores se están adaptando a estos nuevos desafíos ajustando sus métodos de pesca para adaptarse a las condiciones cambiantes. Algunas especies, como el bagre, la carpa y la cucaracha, se ven menos afectadas por las temperaturas más altas, y sus poblaciones han crecido significativamente en los últimos 25 años. Krähenbühl destacó que los pescadores profesionales están notando estos cambios y deben adaptarse en consecuencia. El impacto de estos cambios ambientales se extiende más allá de la población de peces.
A medida que el clima continúa cambiando, la necesidad de estrategias de adaptación se vuelve cada vez más apremiante, lo que requiere la colaboración entre científicos, responsables políticos y comunidades locales para garantizar prácticas sostenibles y proteger la biodiversidad acuática.
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