El periódico austriaco Kurier informa sobre el impacto del calor extremo en los hospitales, destacando particularmente la falta de sistemas de refrigeración adecuados en muchas instalaciones. Los hospitales como Klinik Ottakring en Viena enfrentan temperaturas peligrosamente altas en las áreas de pacientes como ambulancias, salas de espera y salas más antiguas, que alcanzan hasta 39 grados Celsius durante las olas de calor. Esto ha llevado a la preocupación de que los pacientes no puedan reducir efectivamente la fiebre, incluso después de tomar medicamentos. El personal ha recurrido al uso de paños húmedos y agua para mitigar los efectos del calor. Si bien se están tomando algunas medidas, como soluciones de refrigeración temporales, el problema sigue siendo significativo debido a la infraestructura obsoleta. El gobierno reconoce el problema y está trabajando en proyectos para mejorar la resistencia climática en las instalaciones de atención médica, aunque el aire acondicionado generalizado no siempre es factible debido a las limitaciones de construcción e higiene.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de los desafíos a los que se enfrentan los hospitales debido al calor extremo, citando ejemplos específicos y citas de funcionarios y personal. No exhibe un lenguaje abiertamente sesgado, ni favorece a un lado político sobre otro.





