En el norte de África, especialmente en Libia y Túnez, las protestas se intensificaron debido a una ola de calor intensa, que alcanzó hasta 50 grados. Las personas se manifestaron contra los gobiernos y exigieron su renuncia, ya que fueron considerados inactivos. En Túnez, las manifestaciones permanecieron pacíficas, mientras que en Libia los manifestantes asaltaron los edificios del gobierno y erigieron barreras. El suministro de electricidad y agua fallaba a menudo, lo que condujo a fallas en la vida pública y daños económicos. Los expertos advirtieron de más fallas de electricidad, y los empresarios locales se quejaron de sus seguidores. El primer ministro Abdulhamid Dbaiba trató de estabilizar la situación, pero la insatisfacción permanece alta.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enfatiza la insatisfacción de la población con el gobierno y exige su dimisión, lo que refleja una perspectiva de izquierdas.





