En septiembre de 1940, Alemania comenzó campañas de bombardeo aéreo contra ciudades británicas como parte de una estrategia para forzar a Reino Unido a rendirse. En ese momento, Gran Bretaña era uno de los pocos países europeos no ocupados por las potencias del Eje. Durante los siguientes tres meses, las ciudades y puertos británicos se enfrentaron a ataques frecuentes de la Luftwaffe. El gobierno británico, bajo Churchill, implementó planes de evacuación para minimizar las bajas civiles. Para noviembre de 1940, los bombardeos se volvieron menos frecuentes y menos peligrosos debido a su alto costo para Alemania y Hitler. Alemania tenía como objetivo evitar la lucha en dos frentes después de conquistar Francia rápidamente, pero Gran Bretaña no se rindió, lo que llevó a la decisión de bombardear directamente las ciudades británicas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo proporciona un relato histórico equilibrado de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial sin favorecer abiertamente a ninguno de los lados.






