El artículo analiza el décimo aniversario del fallo arbitral de 2016 en el caso del Mar Meridional de China, que afirmó los derechos soberanos de Filipinas sobre ciertas áreas del mar. Durante su presidencia, el ex presidente filipino Rodrigo Duterte desestimó el fallo como insignificante, llamándolo "un mero pedazo de papel" que "arrojaría a la basura". Este enfoque permitió a China afirmar una mayor influencia en la región. Sin embargo, Filipinas ha cambiado de estrategia, utilizando el fallo para fortalecer su posición en la seguridad marítima. El artículo destaca cómo el fallo sigue siendo relevante hoy en día y está siendo aprovechado por la administración actual.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la desestimación del fallo arbitral por parte de la administración de Duterte como un fracaso, lo que implica críticas a sus políticas. Contrasta esto con el uso más estratégico del fallo por parte de la administración actual, sugiriendo un cambio hacia una postura más asertiva sobre la soberanía marítima.





