Ayuda tras el terremoto Suizo en Colombia: Todos hacen lo que pueden por ella
Una mujer suiza que vive en Colombia relata su experiencia durante un poderoso terremoto que sacudió la ciudad de Cali el lunes. El sismo, de magnitud 7,4 en la escala de Richter, tuvo su epicentro en San José del Palmar, afectando áreas de hasta 500 kilómetros de distancia. Los temblores duraron casi cuatro minutos y causaron daños significativos, particularmente en la parte sur de la ciudad. Mientras que la mujer, Nathalie Favre, informó que nadie en su vecindad inmediata resultó herido, se enfrentó a desafíos para contactar a los miembros de la familia debido a la interrupción de la infraestructura de comunicación. Logró comunicarse con ellos a través de una red Wi-Fi de un banco local alrededor de las 11 a.m. Las autoridades informan de más de 250 muertes y 3,500 lesiones, aunque no hay informes confirmados de víctimas suizas. Favre, que fue adoptada por una pareja suiza y creció en Suiza, señala que en muchos edificios no se cumplen los estándares de seguridad sísmica, lo que genera preocupaciones sobre riesgos futuros.
Un poderoso terremoto azotó el oeste de Colombia a primera hora de la mañana del lunes, provocando destrucciones generalizadas y dejando cientos de desaparecidos en medio de una creciente cifra de muertos. 4 en la escala de Richter, ocurrió a las 7:34 hora local cerca de San José del Palmar, con su epicentro ubicado aproximadamente a 103 kilómetros de profundidad bajo la superficie. Al menos 111 personas han sido confirmadas muertas, aunque las autoridades advierten que este número probablemente aumentará significativamente a medida que continúen los esfuerzos de búsqueda bajo edificios derrumbados.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró el estado de emergencia nacional horas después del desastre, movilizando todos los recursos institucionales para responder eficazmente a la crisis. De la Espriella, que ha ocupado el cargo por solo tres días, enfatizó que el manejo de la situación por parte del gobierno demostraría su capacidad operativa. El terremoto se produjo en un momento en que el país ya enfrenta desafíos complejos. Ocho grupos rebeldes armados aún operan dentro de Colombia, y algunas regiones siguen bajo conflicto. Esto complica las operaciones de rescate, ya que ciertos caminos están controlados por fuerzas guerrilleras, lo que dificulta el acceso de los trabajadores de socorro.
Además, muchos sistemas de infraestructura ya estaban tensos antes del terremoto, con redes de transporte limitadas debido a la inestabilidad en curso. Ahora, con numerosas carreteras dañadas o bloqueadas, el movimiento entre regiones se ha vuelto aún más desafiante. Seis aeropuertos regionales se han cerrado temporalmente para inspección, retrasando aún más la entrega de ayuda y equipo a las áreas afectadas. Los servicios de emergencia están trabajando las 24 horas para localizar a los sobrevivientes atrapados en los escombros. Las primeras 72 horas después de un gran terremoto son críticas para salvar vidas, lo que lleva al gobierno a solicitar asistencia internacional.
El presidente de la Espriella anunció planes para proporcionar apoyo financiero a aquellos que perdieron sus hogares, reconociendo la necesidad urgente de medidas de socorro inmediato y de recuperación a largo plazo. A pesar de estos esfuerzos, la falta de redes de comunicación confiables representa un serio obstáculo.
"Se sintió interminable", dijo, describiendo el caos mientras los vecinos gritaban y corrían en busca de seguridad. Aunque su casa permanecía intacta, Favre expresó su preocupación por la integridad estructural de los edificios más grandes de la ciudad. Señaló que muchas estructuras en Cali no cumplían con los estándares de seguridad sísmica, a pesar de la frecuente exposición de la región a los terremotos a lo largo del Anillo de Fuego del Pacífico. Favre destacó la resistencia de la población local, enfatizando la solidaridad mostrada a través de campañas de donación de sangre, esfuerzos de recolección de alimentos y búsquedas dirigidas por la comunidad de personas desaparecidas. Elogió la respuesta colectiva, afirmando que las personas están haciendo todo lo posible para ayudarse mutuamente.
Sin embargo, también señaló los problemas sistémicos que han contribuido a la vulnerabilidad del entorno construido, citando la corrupción generalizada y la negligencia gubernamental pasada como factores que han debilitado la preparación de la infraestructura. A medida que continúa la búsqueda, la atención se centra en localizar sobrevivientes y proporcionar suministros esenciales a los desplazados por el desastre. Con la amenaza de réplicas inminentes y el desafío de navegar por obstáculos físicos y políticos, el camino hacia la recuperación parece arduo. Los equipos de socorro están operando bajo una inmensa presión para llegar a los necesitados antes de que empeoren las condiciones.
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