Un político canadiense, Bill Oliver, leyó accidentalmente un preámbulo no editado generado por la IA durante un discurso en la Asamblea Legislativa de New Brunswick. El contenido generado por la IA incluía un descargo de responsabilidad que afirmaba que estaba proporcionando una "versión más natural y fluida" del discurso, que estaba claramente destinada al uso interno y no a la entrega. Si bien el incidente parecía menor, destacó las preocupaciones en torno a la confiabilidad de la IA. Por otra parte, un juez del tribunal del Reino Unido criticó al Ministerio del Interior por usar potencialmente información fabricada derivada de las "alucinaciones" de la IA en un caso de asilo que involucraba a una mujer marroquí que huía del abuso. El juez señaló que no existía un documento citado por el Ministerio del Interior que afirmaba las condiciones de seguridad en Marruecos, lo que plantea serias dudas sobre la precisión de los datos generados por la IA en contextos legales.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto el error accidental relacionado con la IA del político canadiense como la crítica del tribunal del Reino Unido a la posible dependencia del Ministerio del Interior de la desinformación generada por la IA. No adopta una postura clara sobre ninguno de los dos temas, presentando hechos desde múltiples ángulos sin favorecer abiertamente a ninguno.





